Cabezudos calmados o traicionar la tradición

En las fiestas del barrio de las Delicias en Zaragoza, los organizadores han decidido que la actividad de los cabezudos, una tradición con siglos de antigüedad, donde estos encorren a los niños, se conviertan en “cabezudos calmados”. Es decir perder la esencia del juego y convertirse en un elemento para hacerse fotos y subirlas a las redes sociales. Esas redes que muchos adultos rechazan, pero luego las alientan fotografiando a los menores y colgándolas en Internet.

¿Dónde está la diversión del juego de ser perseguido? Si acudir a los cabezudos es una actividad voluntaria es bien sencillo. Si no quieres que los niñ@s se asusten o no quieran ser perseguidos no los lleves. Parece que cada día las sensibilidades, en muchos casos minoritarias, acaban con tradiciones seculares.

Creo que nuestra sociedad va perdiendo la cabeza poco a poco.

Manuel Vargas Ramírez
 

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