Un viaje diferente por las tierras rojas de la Comarca de Cariñena, de la mano del mejor guía posible, Benito Báguena, y Pilar López con su familia y la mía fue nuestro objetivo este fin de semana. Y sobre todo, con la intención de contárselo en esta página.
Las expectativas eran altas pero se cumplieron con creces. Sobre todo en el aspecto humano de la visita, la multiplicidad de colores mezclados con claves gastronómicas, todas muy sugerentes. Y todo a ello a menos de 30 minutos de Zaragoza. Todo un lujo por descubrir. Presentar a Benito Báguena casi no es necesario. Muchos recordaran su etapa en la Filoxera de la calle la cadena o su otra aventura gastronómica llamada AraCata que nació en el barrio más antiguo de Tarragona. Ahora, después de muchos años fuera, ha vuelto a su tierra más querida: Cariñena.
Es un lujo tener allí a una persona que, sin duda, conoce los productos gastronómicos diferentes y de calidad mejor que nadie. Y qué decir de vinos; Benito Báguena es una enciclopedia andante de vinos, tapas, restaurantes pero que tengan valor real y no imaginario. Y de eso sabe mucho. Y él lo sabe descubrir como lo desmosto este domingo por las tierras celtibéricas de Paniza o Almonacid de la Sierra. Es además una excelente persona y un buen amigo. Deberíamos contar más en Aragón con su opinión ya que realmente sabe de lo que habla y tiene eso tan escaso llamado sentido común.
Comienza el viaje….
Y fuimos a descubrir, por ejemplo, una de las bodegas más singulares, diferente y con más futuro de la zona por trabajo bien hecho. Viñedos y Bodegas Pablo es una bodega familiar situada en el municipio de Almonacid de la Sierra, encuadrada en la Denominación de Origen Cariñena. Sus vinos vienen avalados por la gran tradición vitivinícola de esta familia y elaborados con variedades autóctonas principalmente como el cariñena o garnacha cultivados en terrenos elegidos, a una altitud entre 550 y 750 m.
Los actuales responsables de la bodega, José Pablo y sus hermanas, construyen la definitiva sobre otra de 1940 adquirida en 1995, a la que incorporan las últimas tecnologías .El objetivo de la familia es transmitir la expresión del terreno a sus vinos, con las uvas de antes (sin abonos, sin herbicidas, ni productos de síntesis) y fomentar sus variedades autóctonas.
Su mayor orgullo es su viñedo. Su antigüedad media es de 30 años, aunque hay cepas que alcanzan más de 100 años. Han conservado las variedades de uva y los clones más antiguos que sus antepasados seleccionaron de forma laboriosa, generación tras generación. Viñedos y Bodegas Pablo cultiva 60 hectáreas de viñedos propios, todos ellos en el municipio de Almonacid de la Sierra y controlados directamente por José Pablo.
Sus instalaciones de 2.200 m2 cuentan con tres naves: en la primera elaboran sus vinos con las últimas tecnologías (equipos de frío para fermentaciones controladas, depósitos de acero inoxidable etc.). La segunda está destinada al embotellado y almacenaje, y por último la cava de crianza con 200 nuevas de roble francés y americano.
Sus vinos son la continua búsqueda de la expresión del terreno, la selección del fruto, la elaboración moderna y la cuidadosa elección del roble son el resultado de los vinos Gran Víu o Creciente: concentrados y elegantes , muy ricos en sensaciones aromáticas, de tactos aterciopelados, de textura carnosa, con cuerpo y de gran equilibrio , sabrosos y expresivos… muy vivos y diferentes realmente. Como dice Benito, en esta botella “hay mucho vino”.
Del rojo del terreno pasamos al verde del las carrascas y tierras más oscuras hasta llegar, por curvas y barrancos, a Vistabella “que está cerca de Aladren pero no se ven”. Un pequeño municipio muy bello y arreglado con mucho blanco y azul por fachadas y ventanas. Situado junto al río Huerva, tiene paisajes deliciosos para pasear como la peña de la Yedra, las orillas del río, entre otros. No tiene más de 50 habitantes hasta que llega las 13.30 horas del domingo que se multiplican.
¿Y por qué? Pues porque hay que tomar un vermut muy especial. Casi es una subasta ya que se comienzan a sacar tapas maravillosas a esa hora hasta que se acaban y hay que peleárselas. Pero qué maravilla y que juego de sociedad tan curioso. Allí se concentra en ese pequeño bar casi toda la gente de Vistabella. Allí al fondo las mujeres reunidas hablando y riendo entre banderilla y vinagrillo.
La barra a tope, viendo unas tapas recién hechas de una elevada calidad y presentación de lo más tradicional: anchoas, boquerones, salmueras, gambas con huevo, langostillas, cebolla macerada con anchoa tomate y setas y unos increíbles fritos como huevo con gamba, gamba con beicon o un maravilloso bacalao rebozado. Impresionante.
A las dos la batalla casi ha terminado, pero la recordaré mucho tiempo como un grato recuerdo y una experiencia inolvidable, que ya viene de muchos años atrás y eespero dure muchos más. Aunque a los dueños del bar no les gusta la publicidad, les damos nuestra más sincera enhorabuena por este momento tan delicioso y diferente a todo y a un precio muy razonable.
Pero las sorpesas no habian acabado habia mucho mas, faltaba lo mejor. Y nos fuimos direccion a Paniza a teminar con la segunda parte del vermú.
Qué les puedo decir si digo que este es un gran decubrimiento. Es el Aragón que a mi me gusta. Activo , diferente, con nuevas tecnolgias y buen gusto en gastronomia, sin morir a la hora de pagar. Y este lugar está en Paniza en el bar el Arco. Recuérdelo bien.
“Anchoas de Otro Mundo”
Si les digo que comimos las mejores anchoas del Cantábrico que se pueden comer, les digo la verdad. De ello bien se preocupa Alberto Báguena quien se encarga de prepararlas de más de 10 formas diferentes. Algo magistral: con queso, con hielo, con setas, con aceite de oliva, etc. Las probamos todas, acompañadas de una ensalada de tomate con ventresca de bonito, montados de tocino ibérico con hígado de bacalao, setas- su gran pasión- unas increíbles almejas con salsa de boletos aéreos y unos huevos de corral de toda la vida con trufa. Vino de la bodega de Pablo especial que nos elevó a cotas celestiales.
Además tiene wifi gratis desde hace muchos años, lo que demuestra su inteligencia y una play station para que jueguen los niños. Todo ello mezclado con los vecinos que con total normalidad van a jugar su partida de guiñote. Todo un lujo que les cuento para que lo disfruten, si quieren, como lo hicimos nosotros.
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