A mediados del siglo XIV, Castilla soportaba un profundo enfrentamiento social, cuyos bandos tenían como líderes al rey Pedro I de Castilla –el Cruel o el Justiciero- y a su hermano bastardo Enrique de Trastámara, pretendiente al trono castellano. El interesado apoyo del monarca aragonés Pedro IV -el Ceremonioso- tenía dos objetivos: incorporar el reino de Murcia a la Corona de Aragón (aspiración que data de tiempos de Jaime I, en el siglo XIII) y dominar el Mediterráneo occidental frente a Castilla y su aliada, Génova. La guerra de los Pedros, la primera guerra civil, estalló en 1356.
Comenzamos nuestro viaje en la zona alta del valle del Manubles. El primer pueblo que encontramos es El castillo de Verdeio o Berdejo vigilaba (y vigila todavía hoy) el acceso principal a la meseta soriana, siendo la puerta de entrada al valle del Manubles y la primera fortaleza aragonesa con la que podía toparse cualquier ejército procedente de Castilla. Las primeras noticias del Castillo de Berdejo datan del año 1288 (Zurita). Berdejo abre el valle del Manubles, una verdadera puerta de entrada, un pasillo estratégico primordial en el acceso desde Castilla al solar aragonés. Berdejo, Bijuesca, Torrijo de la Cañada y Moros fueron en su momento cuatro importantes plazas que guardaban este acceso hacia los valles del Jalón y del Jiloca, con Calatayud y Daroca como objetivos principales de las tropas castellanas en el enfrentamiento, en lo que la Historia conoce como la Guerra de los dos Pedros.
Hoy en día Berdejo tiene 60 habitantes. Visita obligada son: la Iglesia parroquial de San Millán una edificación situada en lo alto de una peña rocosa. La iglesia románica de nave única fue transformada en el siglo XVIII debido a la gran afluencia de peregrinos y devotos del santo aragonés y el Aprisco de la Cabrera, que ha convertido una arquitectura pastoril en un Centro de Interpretación para difundir los valores medioambientales, y que consiste en la preservación de la sabina empleada en construcciones y el empleo de plantas para curar los animales. En el año 2008 este proyecto recibió el primer premio internacional Tierra de mujeres, entrega el 8 de marzo, que convoca la Fundación Yves Roche.
El siguiente pueblo que visitamos es Bijuesca. La fortaleza de Bijuesca es una de las que con mayor seguridad se atribuye a Pedro IV el Ceremonioso, el más señalado promotor del arte castrense en la España Medieval. La fortaleza es de gran extensión, la mayor del valle, y ocupa una posición magnífica sobre un espolón rocoso que obliga al Manubles a formar un meandro en un angosto desfiladero.
La casa de turismo rural, Casa Manubles, nos ofrece parada y fonda. Desayunos con bollería casera, comida con productos autóctonos donde sobresalen el ternasco a la brasa o al horno, las exquisitas judías de Bijuesca, migas de pastor, y la sopa de ajos con nueces o almendras. También nos ofrece una visita al corral de gallinas para los niños. Bijuesca es una zona de setas y de pesca.
Bijuesca tiene una curiosa tradición Saca de la Virgen del Castillo. El origen de la tradición comienza con una atroz sequía que asoló los pueblos vecinos, que dependieron de Bijuesca como único suministrador de agua. En agradecimiento, todos los pueblos beneficiados acordaron sacar a la patrona cada 25 años, o cuando hay una necesidad urgentísima o circunstancias especiales, tales como sequía, epidemias etc. A esta fiesta acuden con sus mejores galas, los vecinos y autoridades de los pueblos colindantes. La última fecha en que fue sacada fue en 1996, por lo cual esperamos que no vuelva a salir hasta el 2021.
Podemos pasear por un paraje encantador y de gran belleza, y mientras nos relajamos con el sonido del agua y el canto de las aves, llegar a la fuente de 28 caños; construida con piedra de sillería y de la que mana agua de manantial a 16º todo el año.
Mientras descendemos por el valle llegamos a Torrijo de la Cañada, el pueblo presenta una importante estructura fortificada que parte a raíz de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Hortal, construida en el año 1500. La iglesia de San Juan está datada del año 1480 a partir de la cual continua el antiguo castillo, siglo XIV, del que permanecen los restos de murallas y almenas, dominando desde lo alto todo el valle del río.
El lugar y castillo de Torrijo sufrieron mucho durante la guerra de los dos Pedros. Como bien nos indica Zurita en sus Anales de Aragón, don Pedro IV mandó despoblar la mitad del lugar y fortificar la mitad que está sobre el río Manubles en 1357, accediéndose a la misma mediante una esbelta torre-puerta de piedra y tapial, rectagular y con arco apuntado, recrecida posteriormente con dos pisos de arquerías renacentistas de ladrillo. Actualmente en muy buen estado de conservación.
A pocos kilómetros Villalengua (Villa de las zarzas), no conserva restos de fortificación aunque permanece el nombre de la plaza del Castillo en un emplazamiento magnífico en la zona alta de un cerro. Sus habitantes son los villalengüinos o también camuesos, nombre éste debido a una variedad de manzana que abundaba en la localidad. Diseminados por los alrededores del término municipal se encuentran vestigios de anteriores pobladores: prehistóricos, íberos, romanos, medievales, aún sin catalogar.
Villalengua conserva una costumbre inmemorial, A matar la vieja. En mitad de la Cuaresma los pequeños del pueblo recorren las calles parándose bajo los balcones y ventanas de las casas donde viven mujeres abuelas, mientras entonan una cancioncilla, a matar la vieja, ruin, ruin, ruin, esperando que les echen golosinas y monedas que, en disputada competencia van recogiendo del suelo.
Finalizamos nuestro recorrido por el valle del Manubles en la localidad de Moros. El atractivo especial y único de Moros son las casas, cientos de casas, altas, apretadas, terrosas, hermosísimas, arracimadas en la vertiente soleada del monte, sobre la vega estrecha de huertos y de frutales bien regados. Las viviendas, levantadas con tapial y cubiertas por teja árabe de tonos rojizos y ocres, la calidez y la calidad plástica de un conjunto que resulta insuperable.
Moros conserva restos de un castillo musulmán que según la tradición mandó construir el rey Ayubb de Calatayud para residir en él durante los periodos de caza. Pero el verdadero protagonismo del castillo fue durante en la Guerra de los Dos Pedros. En una tierra de castillos como es la aragonesa, las fortificaciones del valle del Manubles son poco conocidas, mal conservadas y menos visitadas, pero de una importancia capital en este conflicto.
Desde hace unos años el valle de Manubles y la vertiente soriana del Moncayo lucha contra la explotación de una mina abierta de magnetitas en Borobia. La mina afectaría en el patrimonio medioambiental, paisajístico, agropecuario, cultural e histórico de los pueblos sus pueblos, así como a la población ya que también afecta al agua de boca.
javier.bona@gmail.com