El tradicional bar el “Calamar bravo” se marcha de la calle Moneva a la calle “Cinco de Marzo” en abril. Así es. El calamar bravo se ha ganado el respeto y el cariño de miles de personas, que en su ya larga vida, han pasado por su barra.
Cuántos primeros besos después de unas papas bravas o recuerdos de la “mili” en Zaragoza a ritmo de bocadillo de tortilla de patata con mucho picante quedan flotando en el ambiente. Un local pequeño, pero muy concurrido, ha hecho historia con el calamar, ya que sin duda es uno de los más populares de la ciudad. Largas colas para los que se llevan la comida a casa pueden verse a determinadas horas y días. Además sus visitantes son de todas las edades, lo que le da más gusto y color.
El sabor picante de las dos salsas que acompañan el calamar hace que se cree un recuerdo imborrable al comerlo, y sobre todo después, al recordarlo. Simpático, agradable y más aún acompañado de una cerveza bien fría. Eso sí, los camareros demuestran su profesionalidad, entre pedido y encargo, gritado como toda la vida. El servicio es además rápido lo que se agradece. Otra cosa es el arte de comerte este bocadillo sin mancharte lo cual no es sencillo haciendo equilibrios entre servilletas de papel. Así que ya lo saben desde abril el calamar bravo ya no estará donde siempre, sino en la calle Cinco de Marzo.