Sí, después de más de tres años cerrado ha vuelto a abrir sus puertas el ya casi mítico para algunos “Azul”. Durante muchos años fue el refugio de personas que pasaban la vida en compañía en aquel local. Nació como un retoño de otro bar mítico de la calle Almagro como es el “Mañana” de Julián. Un amigo suyo y camarero lo montó. A partir de ahí, una y mil anécdotas ha pasado entre sus muros. Hoy muchos miles de vecinos y vecinas de Zaragoza recordarán sus visitas “nocturnas” y de marcha febril o a lo mejor no y padecen amnesia nocturna.
El otro día en la inauguración me comentaba Jorge Nebra, director de la película “Habanece” las mil y una anécdotas que el recordaba. Me decía que mucha de la gente de la cultura y el cine eran fijos y algunas buenas ideas habían nacido en alguna noche de borrachera en el “Azul”.
Otro insigne visitante durante años fue otro buen amigo como es Agustín Serra, quien en su juventud también paso muchas horas de barra atrapando sueños. Otra famosa que se recuerda mucho es la propia Amaral quien fue camarera de este bar. Hoy, más azul que nunca y diferente, hoy en día amueblado por Ikea. Un local confortable, amigable, con bellas camareras y lo mejor de todo sin duda es su música variada.
Sin duda los bares de copas son el referente de muchas actividades, amistades, complicidades e incluso traiciones pero son como la vida misma. No podríamos vivir sin ellos ya que son parte de nuestra esencia y nuestra cultura. Recuerden pues viejos tiempos y pásense ustedes por este local y disfruten en buena compañía de la noche zaragozana. Y si tiene hambre o se quiere comer una excelente leche merengada recuerde que muy cerca tiene el Café de Levante un clásico en Zaragoza y que merece la pena no olvidar.
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