La vida y el tiempo va por ciclos y, sin duda, estamos en los tiempos de la Z. Z por aquí, Z por allí y entre tanta Z a Zaragoza le tocó la Expo de 2008. Antes habían sido, por ejemplo, Barcelona o Sevilla y, por fin, parece que es cada 100 años, le toca a nuestra inmortal ciudad su momento.
Momento para ser, para crecer y mostrar lo que somos y creemos los zaragozanos y muchos aragonés. Por eso yo doy la bienvenida a los tiempos de la Z porque, sin duda, van a ser buenos para esta tierra no solo por las obras sino por el orgullo bien entendido de que los zaragozanos somos gentes hospitalarias y de bien. Zaragoza se sitúa en el mapa en el centro geográfico del País Vasco, Valencia, Cataluña y Madrid. Ocupa por fin un lugar en el mapa y ya no va a ser nunca más una ciudad de paso.
La Expo marcará un antes y un después, pero el después es tan importante como esos tres meses de excelencia que va a ser la Expo 2008. El valor de la “Z” zaragozana es que tomó cuerpo y pasó a ser tridimensional y eso da cuerpo, porte y empaque hasta las letras. Y por cierto que nadie olvide que Zaragoza empieza por Z pero acaba por A. Omega y Alfa. Así que en estos tiempos todo termina y empieza en Zaragoza.
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