El mudéjar en la Comarca de Calatayud: el programa "Calatayud Mudéjar" organizado por la Comarca Comunidad de Calatayud y coordinado magníficamente por José Luis Cortes, nos muestra el espléndido mudéjar (etimológicamente mudéjar deriva del árabe mudayyan, que quiere decir a aquel a quien se ha permitido quedarse; mudéjar es, pues, en este sentido sinónimo de moro, y de este carácter ético del término aplicado a una manifestación artística). En el año 2001 el mudéjar aragonés es declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Calatayud cuenta con un patrimonio mudéjar de primer orden entre el que podríamos destacar el claustro de la Colegiata del Santo Sepulcro, la iglesia de San Pedro de los Francos y las maravillosas torres mudéjares de San Andrés y Santa María.
Comenzamos nuestro viaje: partiendo de la capital del Jalón, tomaremos la carretera N-234 -un eje que, contrariamente a la idea que a priori podríamos tener, es una vía rápida, cómoda y perfectamente acondicionada-. Situados entre dos importantes sierras del Sistema Ibérico, la sierra de la Virgen y la sierra del Moncayo, nos encontramos con municipios no demasiado conocidos que destacan por las llamadas “Iglesias fortaleza”.
El primero de ellos es Torralba de Ribota, junto a la rambla del Ribota que como se dice en estas tierras (el Ribota, que no baja ni una gota). Su nombre proviene sin duda del torreón de piedra blanca que se alza en las inmediaciones de la población, estructura fechada en el siglo XIV o XV. La iglesia parroquial es del siglo XVI, dedicada a San Félix y considerada como uno de los monumentos mudéjares más soberbios.
Continuando nuestro camino llegamos a la localidad de Cervera de la Cañada, para visitar la Iglesia-fortaleza de la Asunción (declarada también Monumento Nacional, y considerada la “joya del mudéjar”, construida por el maestro Mahoma Rami. Y tomar un vermut, apreciado como uno de los mejores de la comarca, en el “Restaurante Bar el Ciervo”. En Cervera de la Cañada es fácil encontrarse con "Platera" una bonita burra blanca y gris, sosegada y apacible, dispuesta a dar una vuelta a los más pequeños sin recibir nada a cambio más que alguna carantoña. Los restaurantes del pueblo son magníficos y puedes disfrutar de un rico bacalao o de unas migas o de cocina aragonesa, de la buena de la de nuestras abuelas… acompañados de los excelentes caldos, que se producen por la buena pluviometría, la altitud de sus viñedos junto a una esmerada elaboración, que cuentan entre otros premios y distinciones, con el Oscar Europeo (Roma 1985), el Globo de Oro (New York 1986) y el Arco de Europa a la Calidad Internacional (Madrid 1990), que se comercializan con las marcas de Monte Armantes, Viejo Armante y Tres Ojos.
A dos kilómetros de Cervera, encontramos el municipio de Aniñón. El pueblo se asienta sobre un cerro, en la cima se erige la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Castillo, una impresionante iglesia fortaleza.
Añinón, es el único pueblo de la Comarca que aumenta en población. Cuenta con un museo del aceite inaugurado en el año 2002. Pero, curiosamente, el desarrollo del municipio se debe a las cerezas. El cerezo necesita mucho frío en invierno (temperaturas de 13º bajo cero), para desarrollar bien los frutos en verano, si a esto sumamos la altitud hasta de 1.000 metros no hay cerezas más dulces. Haciendo un poco de publicidad si te comes un bombón de licor “mon chery” de la empresa Italiana Ferrero Roché, la cereza es de Aniñón.
Siguiendo nuestro viaje nos encontramos con Villarroya de la Sierra, que cuenta con algunas piezas del patrimonio histórico como las murallas, la iglesia y los castillos del rey y de la reina. Villarroya cuenta con dos estanques históricos, uno de los cuales data del siglo I. La tierra roja de la Villa roja, lleva 2000 años haciendo crecer sus cepas para un vino recio que ha sabido adaptarse a los gustos del siglo XXI. Hoy destacarían sus excelentes vinos con limpios aromas frutales, entre el que se podría destacar “Cruz de Piedra Capricho” del 2005 un crianza difícil de igualar. Imprescindible visitar la Panadería López, especializada en Hojaldres, Tortas de leche, mantecados de anís y magdalenas con aceite de oliva.
Algunos kilómetros más adelante tendremos que ir en busca de Malanquilla, la principal meta de nuestro viaje. Antes de entrar al pueblo, sin duda llamará nuestra atención la extraña silueta del molino de viento recortándose sobre el horizonte, en un marco de claras evocaciones manchegas. En realidad y si hacemos caso de los documentos oficiales, este molino es muy anterior a los que se levantan en tierras quijotescas. La fuente data de época romana, mandada edificar por el procónsul Vitelio Fabio. Pero lo cierto es que constituye un recoleto y tranquilo rincón donde -según cuentan los mayores- muchas parejas se declararon su amor. Así que, estadísticas en mano, la población de Malanquilla tiene mucho que agradecer a este apartado rincón en lo que se refiere al aumento de la natalidad.
Una vez visitado el pueblo pasamos a visitar todo un descubrimiento gastronómico. Se trata de la Venta de Malanquilla. Sin duda, la Venta es un caso raro. Tras su aspecto de anodino hostal de carretera se esconde una agradable sorpresa. Existen en nuestro país centenares de mesones o restaurantes de carretera similares a éste, pero lo único que este establecimiento guarda en común con ellos es el aspecto exterior y el hecho de dar de comer a viajeros de todo pelaje.
Dos cosas sorprenden de entrada en este sitio: la audacia de sus propuestas y a la vez un respeto reverencial por la tradición. Dos aspectos que quedarán meridianamente claros echando un vistazo a su carta de sugerencias. Cocina reposada, con materias primas auténticas, que da la sabiduría forjada a fuerza de años en estos paisajes austeros, rigurosos y adustos del Aragón limítrofe con Soria. De hecho ahí radica su éxito éste es uno de esos establecimientos que siempre está de moda porque nunca está de moda. Un restaurante tan desconocido como sorprendente, aunque recomendado en las Guías Gastronómicas de mayor prestigio.
La Venta de Malanquilla está en pie desde 1800. Tres generaciones atendiendo a caminantes y viajeros de paso desde el norte a tierras mediterráneas. Aunque cada vez más son los que se acercan aquí animados por los comentarios de los que en alguna ocasión se han sentado en sus mesas.
Bajo la dirección de Carlos Serrano que aún mantiene vigentes las recetas de su madre para los escabechados y adobos que son el cimiento de la fama alcanzada por la Venta en otros tiempos. Carlos Serrano es un hostelero que ha sabido dar con la fórmula para que en sus mesas puedan convivir en buena armonía el transportista que va buscando un menú ajustado (se puede comer por menos de 9 euros), con el gourmet deseoso de encontrar una carta diferente.
Cazador impenitente, prima en su carta de preparaciones a base de caza y setas de temporada: Pato salvaje al guiso de la abuela, Hígado fresco de pato a la trufa negra, Magret a la salsa de arándanos o Venado a la cazuela; junto al pollo de corral, civet de liebre o caracoles, postre de “Puré de Castañas”… Y, además, su bodega es difícilmente superable.
“La Venta” sería la envidia de restaurantes de más alta alcurnia, cocina y cuenta. Un broche de oro para esta interesante excursión.
Campaña "Mudéjar Abierto", “La Comunidad de Calatayud se erige como área mudéjar por excelencia dada la presencia islámica desde el siglo VIII. Estuvo dominada cuatro siglos por los musulmanes, y durante otros cinco convivieron con los cristianos, hasta que fueron expulsados en 1610. Surgió así lo que hoy conocemos como “arte mudéjar”, que no es otra cosa que la pervivencia de la estética islámica en el ámbito cristiano”. Con la Campaña "Mudéjar Abierto", se pretende difundir el patrimonio monumental de la Comarca de la Comunidad de Calatayud. Esta campaña consiste en mostrar este patrimonio artístico mudéjar, mediante visitas concertadas a través del teléfono 675 695 320.
La Campaña se puso en marcha en mayo de 2006, y desde entonces facilita a los turístas, el acceso al interior de gran parte de las iglesias de los municipios de la Comarca. Las iglesias que pueden visitarse son todas las de la Comarca aunque podemos destacar las más visitadas: Iglesia de San Tecla, en Cervera de la Cañada, Iglesia de San Félix, en Torralba de Ribota, Iglesias de Santa María, Santo Sepulcro, San Andrés y San Juan, en Calatayud, Iglesia de San Martín de Tours en Morata de Jiloca, Iglesia de La Virgen del Castillo en Aniñón e Iglesia de la Asunción de Fuentes de Jiloca.
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