Parece que el parón no le ha sentado nada bien a Casademont Zaragoza. Superados de principio fin frente a un Valencia Basket, que ha dominado el partido en absolutamente todos los tramos, los de Fisac no han tenido opción alguna. La derrota se traduce así en la quinta derrota de los siete partidos en la ACB durante este 2025 y una de las más humillantes que se recuerdan en mucho tiempo.
Regresaba el conjunto de Porfirio Fisac a la senda de la competición 20 días después y lo hacía en el Príncipe Felipe, ante la marea roja y recibiendo a un Valencia Basket que venía de caer sorprendentemente en Copa del Rey y, anteriormente, en casa frente al Barça. Un conjunto que hasta hace nada se situaba en lo más alto de la clasificación.
Precisamente a través de esta competición, la regular, Casademont Zaragoza buscaba reponerse, luego de dos derrotas consecutivas. La primera de ellas en la ACB y la última contra el Tofas, la cual significaba su clasificación como segundo de grupo. Así pues, el cuadro rojillo se presentaba al partido con los estrenos de sus dos nuevos fichajes: Nate Watson y Tomas Dimsa.
El partido apenas había arrancado y el guion ya estaba claro. Valencia salió con un punto más de intensidad, precisión y claridad. Un triple de Ojeleye abrió la lata y, a partir de ahí, todo fue cuesta abajo. Watson intentó tirar del equipo, pero sus esfuerzos no surtirían apenas efecto. Y cuando el marcador reflejaba un 1-7 en apenas dos minutos, Porfirio Fisac tuvo que pedir tiempo muerto. La reacción, sin embargo, no llegaría en los 40 minutos del duelo.
Así pues, el primer cuarto era una sucesión de malas decisiones en ataque y de continuas concesiones en defensa. El conjunto visitante castigaba cada despiste zaragozano con una facilidad pasmosa. Mencía falló hasta cinco tiros consecutivos, Spissu se precipitaba y el 20-29 servía de antesala de lo que se venía.
Si alguien esperaba una reacción, se equivocó: el equipo maño no encontraba la forma de frenar a un Valencia que, sin hacer nada extraordinario, prolongaba la distancia jugando a su antojo. Con un 40-63 en el marcador y la segunda mitad por delante, la afición empezaba a mostrar su enfado.
SEGUNDA PARTE INDIFERENTE
La segunda mitad sería un suplicio. Con un Casademont totalmente rendido, el Valencia, lejos de bajar el ritmo, penalizaba continuamente los errores locales. Los duelos caían del mismo lado y Montero brillaba en el pabellón aragonés haciendo gala de una superioridad espectacular. La tónica de los dos últimos cuartos sería la misma, sin rasmia alguna.
El tercer período acababa con un 59-89 contundente, pero los últimos diez minutos pasarían a la historia del club rojillo. Un parcial de 12-26 acababa por cerrar el encuentro hasta un 71-115 para olvidar, luego de que los de Porfirio Fisac se derrumbaran desde el primer minuto, dejando una imagen muy preocupante.