Inmerso en una temporada donde Casademont Zaragoza está dejando poco hueco para la ilusión por su rendimiento deportivo, el club rojillo se reforzó la pasada semana con un jugador que ha llamado la atención tanto de la afición rojilla como de los amantes del baloncesto: Josh Richardson. El norteamericano, que cuenta con una experiencia de más 550 partidos en diez campañas en la NBA, ha sido presentado este viernes como nuevo integrante del equipo aragonés y ha explicado los principales factores que puede sumar al cuadro de Jesús Ramírez: "Puedo aportar intensidad, agresividad y liderazgo".
El escolta debutó entre semana en el duelo europeo ante el Peristeri donde sumó seis puntos, dos rebotes y una asistencia. Una sensación de volver a jugar que ha definido como "rara" después estar año y tres meses sin competir y no poder "simular y practicar" la intensidad de un partido en ese tiempo. "Me siento bien, pero ya veremos en los próximos días y en los próximos partidos a medida que se acumule el cansancio y entrenemos todos los días", desvelaba sobre su condición física un Richardson que aún se encuentra en el período de diez días que le introdujo la entidad zaragozana en su contrato.
Tras su llegada a Zaragoza, el escolta, que ha explicado que conoce a Dj Stephens desde la etapa universitaria, ha reconocido que sus compañeros le recibieron "con los brazos abiertos" y que le ayudaron desde el primer momento. "Entrenamos duro y estoy emocionado, porque me gusta lo que vi en el partido. Hay cosas que se pueden mejorar, pero la pasión está ahí y es donde empieza gran parte de ello", exponía el americano sobre la plantilla rojilla.
Precisamente, Richardson ha relatado que antes de desembarcar en la capital aragonesa habló "varias veces" con un técnico Jesús Ramírez que se mostró "acogedor y emocionante". "Le dije que estaba emocionado por venir aquí y ayudarle a él y al equipo lo mejor que pudiera", relataba el nuevo '11' rojillo que reconoce que tiene "mejorar mucho" para volver a estar a su máximo nivel.
EXPECTATIVAS
El anuncio del fichaje de Richardson no tardó nada en revolucionar a una marea roja que se mostró entusiasmada con la llegada de un jugador con tanta experiencia en la NBA. Unas expectativas puestas en el norteamericano que no son "nada nuevo" para el escolta. "He jugado en muchas situaciones de mucha presión en Estados Unidos por lo que la presión no me afecta demasiado. Así que no me preocupa y estoy emocionado por poder estar sano, jugar al deporte que me gusta y dar lo mejor de mí para ayudar al club a dar un paso adelante", confiaba.
Pese a ello, Richardson es consciente que tiene que "aprender sobre la marcha" los fundamentos del baloncesto español y europeo en "una especie de prueba y error". "Espero que, a medida que avance, aprenda mejor la liga, la defensa, lo que quiere el entrenador y cómo les gusta jugar a mis compañeros", esperaba un escolta que volverá a aportar de cara al próximo encuentro de ACB frente al Real Madrid.

