Ganar fuera de casa en Europa, un deber obligatorio para Casademont

El conjunto zaragozano se enfrenta a Bursaspor el miércoles en un encuentro que puede ser decisivo, dada la igualdad que existe en el grupo.
Porfirio Fisac se ve como el principal responsable de la situación fuera de casa. Foto de archivo.
photo_camera Porfirio Fisac se ve como el principal responsable de la situación fuera de casa. Foto de archivo.

Casademont Zaragoza viaja a Turquía para medirse el miércoles a Bursaspor, en un duelo que, sin duda, marcará el devenir del grupo. La igualdad es máxima: Casademont, Levice y Bursaspor cuentan con las mismas victorias y solo pueden pasar uno o dos. De este modo, para Porfirio Fisac es crucial ganar uno de los dos partidos que tienen como visitantes y el que tienen en el Príncipe Felipe para poder pasar.

La situación de Casademont fuera de casa es ya preocupante. Cuatro derrotas en cuatro encuentros es un dato “inapelable” para el técnico y asegura que “ante Levice y Coruña son partidos en los que nuestra competitividad tiene que acercarnos a la victoria y nos pasaron por encima”. Un aliciente clave en su pobre rendimiento a domicilio lo apela a que “no estamos asumiendo ese trabajo físico extra que merece jugar doble competición” y asume totalmente la responsabilidad de lo que viene ocurriendo.

No obstante, Fisac tiene claro el punto débil de su plantilla. “Nosotros nunca vamos a ser un gran equipo defensor porque nuestras condiciones no son las más propicias. Tenemos gente más talentosa. Tenemos gente que nos puede hacer divertirnos un poco más y esto lo asumíamos. El equipo nunca va a ser el mejor defensor de la Liga, pero no puede desconectar y dejar de competir”. Asimismo, explica que el objetivo que persigue el club con esta plantilla es que “El Príncipe Felipe se divierta”.

Minimizar los errores es un elemento clave para ganar los partidos, pero reconoce que “los cometemos varias veces”, pero tiene “máxima confianza” en su grupo. Al mismo tiempo, el entrenador concreta los problemas que arrastran a Casademont lejos de su feudo. “Estamos fallando en cosas que son a veces de entrenadores, como la claridad de las ideas defensivas, la actitud o el empuje. No estamos fallando ni en el talento ni en la condición de los jugadores”.

A ello se le suma la falta en determinados momentos de jugadores físicos, como es el caso de Bango, aunque señala que debe “asumir que con los demás también podría estar ganando, pero a esto se le junta que hay jugadores con cada vez menos minutos y menos aportación”, lo cual deriva en el nivel de confianza de los jugadores. “Tengo que ser capaz de que crezcan, no estoy aquí para que ellos disminuyan”, afirma rotundamente.

En cuanto a Bursaspor, se trata de un rival con “un potencial ofensivo y características similares a nosotros”. Por lo tanto, Fisac avisa de que será “un partido difícil por el ambiente que suele existir en esa cancha”. 

Para la marea roja probablemente el miércoles se convierta en una final para acercarse a la clasificación. Para el segoviano poco le falta para serlo: “Nos quedan tres y con cuatro victorias te puedes meter perfectamente. En esta segunda vuelta hay que ganar un partido fuera como sea y no perder el que tenemos en casa (frente a Levice)”.

Preocupación no es la palabra con la que Porfirio define la situación en la que se encuentra Casademont, sino que más bien se siente “responsabilizado”. “Tengo que cambiar algo porque hay algo que no me está gustando nada. Las decisiones que tenga que tomar no sé si serán bonitas, pero espero que acierte. Cuando estamos cansados, el Príncipe Felipe nos empuja de tal manera que nos hace ganar”.

Para hacer los deberes en la faceta defensiva, el equipo tiene que evitar las “desconexiones”, que según el técnico aparecen en “5-10 minutos en los que nos hacen canastas excesivamente fáciles”. Por lo tanto, “para ganar hay una sola condición, 40 minutos estables y serios, con 30 no nos vale”. Y corregir este aspecto es fundamental para continuar en Europa. Una continuidad importante, dado que “Zaragoza tiene que jugar Europa como ciudad”, aunque reconoce que “nos está dañando porque no estamos llegando al nivel físico que implica jugar doble competición”.

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