El Príncipe Felipe ya conoce a Jahlil Okafor

El pívot sumó 18 puntos, cinco tapones y dos asistencias que le permitieron sumar 21 créditos de valoración. Fotografía: ACBPhoto/ Esther Casas.

Había muchas dudas sobre cómo llegaría Jahlil Okafor al comienzo de temporada. El pívot estadounidense aterrizó en el Casademont con la idea de terminar de recuperarse de su lesión en el talón de Aquiles, que lo tuvo fuera de las pistas nueve meses, y volver a sentirse un efectivo útil, peligroso y valorado. Una apuesta personal del técnico rojillo, Porfirio Fisac, al que el tiempo parece estar dándole la razón tras el espectacular partido realizado por el americano, este miércoles, ante el Unicaja Málaga (100-92), en el que registró 18 puntos, cinco tapones y dos asistencias que le permitieron sumar 21 créditos de valoración. La bestia ha despertado y este pasado miércoles, el Príncipe Felipe conoció y disfrutó de su principal estrella.

El partido no requería menos. El Unicaja Málaga, uno de los cocos de la Liga Endesa, prometía ser un hueso duro de roer. El Casademont debía hacer un partido perfecto y eso pasaba por realizar un buen juego coral, pero también acertar con individualidades en determinados momentos del encuentro. Entonces, llegó el turno de Mark Smith, Santi Yusta, que también fue capital con 20 puntos, y Okafor, el más deseado por la afición. Y es que Jahlil fue todo un espectáculo aportando en todas las parcelas de la pista. Sumaba de triple, se metía hasta canasta y hacía un mate e incluso ayudaba en defensa a la hora de coger rebotes. Una oda al baloncesto que hacía demostrar que el estadounidense estaba de vuelta y que la clase nunca la perdió.

De hecho, el pívot se echó, junto a Yusta y Gielo, el equipo a la espalda en el último cuarto y demostró que había venido para esto. Para ser diferencial, para anotar esos puntos que otro fallaría y para ser un jugador completo, tanto colectivamente como en la faceta más individual. En los últimos compases del encuentro, el pívot se salió dando los puntos necesarios para remontar el choque, cuando este se encontraba empatado a 83-83. Sus dos tiros libres, y un espectacular mate que puso en pie a la marea roja, fueron claves para sobreponerse en el marcador y meter presión a un rival que no puntuó al final del choque, gracias a la defensa colectiva rojilla, inspirada por un Okafor seguro y concentrado.

Con todo ello, el Casademont sonríe, pues vencer al Unicaja Málaga parecía misión imposible. El equipo de Ibon Navarro aterrizaba en el Príncipe Felipe tras haberse llevado la Copa del Rey la pasada campaña y este verano se había alzado con la Supercopa de España venciendo al Real Madrid en la final. Cuando más complicado parecía, los pupilos de Fisac se auparon de la marea roja para sacar este triunfo. Si el equipo mantiene el nivel de este encuentro, la temporada apunta a ser ilusionante. Solamente queda ver cómo afecta esta inesperada victoria al Casademont y si sabe enlazar varios triunfos consecutivos.