El Casademont de las dudas cae vapuleado en Madrid (101-70)

Los maños no plantearon oposición al Real Madrid. Foto: Casademont Zaragoza
photo_camera Los maños no plantearon oposición al Real Madrid. Foto: Casademont Zaragoza

Caer en la pista de todo un Real Madrid entra dentro de las posibilidades de cualquier equipo, ya no sólo de la Liga Endesa si no de toda Europa. También en las de Casademont Zaragoza, que todavía no sabe lo que es vencer en cancha blanca desde su fundación en 2002. Eso sí, ser vapuleado en el estreno liguero no es la mejor forma de empezar y los de Fisac ofrecieron una pobre imagen para sellar el 101-70 final.

Duró muy poco la sensación de que Casademont Zaragoza podía competir de tú a tú al gigante madridista. Lo hacía gracias a la dirección de Bell-Haynes y al debut de Okafor, de quien dependerá gran parte del caudal ofensivo rojillo esta campaña, más allá de Yusta. De hecho, con 22-16 estaba abierta una puerta a la esperanza, algo vana, de poder extraer algo positivo del Wizink Center de la capital española.

Cuando el Real Madrid quiso apretar el acelerador no encontró rival. Y antes del descanso ya habían hecho trizas la endeble defensa maña, disparándose con 57-31 en el luminoso. El debut de Felipe Minzer y Youssuf Traoré quizás era lo más positivo para los aragoneses, siendo el primero el primer jugador nacido en 2007 en debutar en la Liga Endesa. También Casademont es el primer equipo que permite estrenarse a dos jugadores de 16 años o menos en el mismo partido, precisamente desde el Real Madrid en 2015 con “un tal” Doncic y con Radoncic.

Poco o nada se podía esperar más allá de tratar de maquillar el electrónico si es que el Real Madrid decidía levantar el pie del acelerador. Apenas lo hizo, dedicando el partido a repartir minutos y a que todos anotaran, siendo Tavares el que más sangre provocaba con 15 tantos.

Yusta tuvo el momento de mayor inspiración rojilla, pero de poco sirvió, así como el estreno anotador de Cinciarini o los cinco puntos de Langarita. Al final, un 101-70 que duele por la imagen ofrecida, más allá de ser una derrota previsible. Y la obligación de poco lamentar y mucho levantar, ya que el miércoles tendrá lugar el segundo encuentro de la Liga Endesa, en el Príncipe Felipe, contra otro “coco”: Unicaja.