Desastre absoluto de Casademont Zaragoza (111-82)
Poco, quizá nada es rescatable para Casademont Zaragoza en la noche de este viernes, cuando visitaba a Valencia Basket. El conjunto aragonés fue un soso juguete a merced de su rival, que anotó cuándo y como quiso en todo momento, llevando siempre la batuta del partido. El 111-82 es el resultado de un día para olvidar, donde los valencianos impusieron su ley incluso a la hora de maquillar el resultado.
Se retomaba el baloncesto en Valencia tras la tragedia de las tormentas, y ahí, Casademont Zaragoza apostaba por Spissu, Slaughter, Miguel González, Dubljevic y Ling. El quinteto era sorprendente, aunque el resultado iba a ser el esperado nada más verlo. Un horrible primer cuarto, donde Fisac tuvo que parar el choque antes de cumplirse el cuarto minuto, llevaba pronto a los locales a ponerse 12-2.
Esa renta pronto se iría incrementando. Valencia sumaba de tres, pudiendo tirar con facilidad desde cualquier zona del campo. Nueve puntos a favor en siete minutos eran parte importante del problema, pero sobre todo, el ritmo de triples – que se fue hasta nueve – de Valencia era letal. Así que, aunque se consiguió paliar el ataque, la defensa impedía remar para terminar el primer cuarto 27-14.
Tampoco mejoraba la situación en el segundo. Valencia Basket se encontraba cómodo, en su salsa, tirando como quería. Además, generalmente acertando. Con 41 puntos en contra y solo 24 a favor a 4.20 del descanso, el motivo de enfado era evidente en Casademont Zaragoza. Lejos de mejorar, la sensación era todavía peor, y al descanso, un lamentable 54-28.
Doce triples de Valencia Basket a Casademont Zaragoza en un partido de desastre absoluto. No daba una el equipo de Fisac, incapaz de defender y de anotar. Los maños eran un juguete en manos del equipo rival, dejando una sensación desoladora. Al término de los dos primeros cuartos, no había un solo argumento para pensar que había opción de ganar. Esos 26 puntos en contra parecían definitivos.
SEGUNDA PARTE
Como mínimo había que maquillar el ridículo, pero ni siquiera eso. Los 26 puntos de diferencia eran una losa muy difícil de levantar, pero iban a incrementarse. En nombres propios, Bell-Haynes presentaba un aspecto absolutamente irreconocible; era otro jugador que en nada se parecía al de hace dos semanas. Ni siquiera Dubljevic, el único con oficio en este día, impedía la debacle. 80-52 al final del tercer cuarto
La realidad es que hubo un abismo entre los dos conjuntos. Valencia Basket se mostró como un equipo de verdad, pero Casademont Zaragoza mostró sus desastres por todas partes. El equipo mostró su peor cara y nunca fue una oposición para los valencianos, que simplemente dejaron pasar el tiempo.
En el último cuarto anotaron y anotaron, con los de Fisac recortando a ratos, pero siempre a merced del huracán local. Y con el 111-82 se llegó al final de un partido horrible que no puede repetirse.