Sigue con vida. Esa es la mejor noticia para Casademont Zaragoza tras lograr una victoria obligada frente a Dinamo Sassari (75-94) para permanecer en esa pelea por pasar de a la ronda eliminatoria en la FIBA Europe Cup porque una derrota hubiese supuesto casi la despedida del equipo de Jesús Ramírez de la competición.
Unos imperiales Santi Yusta y Devin Robinson lideraron al conjunto rojillo en Cerdeña con 23 puntos anotados por parte de los dos jugadores. Este triunfo deja al cuadro aragonés con un balance de 1-2 y necesita que las tres jornadas restantes sean victorias para no quedarse fuera en la segunda ronda.
Jesús Ramírez no recuperaba ni a Koumadje ni a Dubljevic para este encuentro crucial y seguía contando con solo diez integrantes de la primera plantilla, a los que se volvían a sumar Carlos Alías y Youssouf Traoré. Con estas piezas, el técnico catalán disponía en la pista un quinteto inicial formado por: Spissu, Yusta, Stephens, Jaime Fernández y Robinson. Lo más sorprendente era la suplencia de Bell-Haynes, que en el último duelo dio signos de tener una posible lesión.
La puesta en escena no fue buena por parte de ninguno de los dos conjuntos con muchos fallos en el tiro y un juego lento. Aunque, el cuadro italiano se entonó para poner un parcial de 8-0 y ponerse con siete puntos de ventaja, una diferencia que obligó a Ramírez a parar el partido.
El capitán Yusta apareció en el duelo para anotar ocho puntos de forma casi consecutiva y puso en ventaja al conjunto rojillo cuando más lo necesitaba. El reparto de golpes se fue sucediendo en los últimos minutos del cuarto, pero los aragoneses salieron con una mínima ventaja de dos puntos (19-21).
Sin jugar el mejor baloncesto, los de Jesús Ramírez imponían su calidad sobre la pista para establecer la máxima ventaja del duelo al ponerse nueve puntos arriba. Pero se desaprovecharon oportunidades para aumentar esa diferencia y tras los primeros 20 minutos, Casademont se iba con un 34-42 en el marcador.
SEGUNDA PARTE
La vuelta de vestuarios le sentó bien al conjunto aragonés y ya encontraba mejor los tiros liberados en la zona. Esto provocó que el cuadro zaragozano pusiese la máxima del encuentro con trece puntos de ventaja imperando el luminoso el 44-57 a falta de más de cinco minutos.
Una ventaja con la que se llegó al último cuarto, pese a los intentos de la escuadra sarda para reducir esos trece puntos, pero el conjunto rojillo la consiguió aguantar aprovechando esa calidad superior de sus jugadores sobre los de Sassari (52-65).
No hubo más historia en el último cuarto porque los transalpinos tiraron la toalla viendo que no había ningún tipo de posibilidad y Casademont Zaragoza seguía aumentado su ventaja, que llegó a ser de más de 20 puntos, mientras compensaba sus minutos entre los jugadores para gestionar el cansancio de la plantilla tras confirmarse la victoria mucho antes de que se llegase al final del partido.
