Lo que a inicio de curso parecía que podía ser un viaje bonito y con destino a metas atractivas en ACB se está terciando en una travesía errante y donde las tormentas están cerca de descargar sobre el buque rojillo. Tras un comienzo ilusionante, la irregularidad y las dudas han aflorado en un Casademont Zaragoza que encadena tres derrotas consecutivas en liga y que se encuentra en la antepenúltima posición de la clasificación con un récord de dos triunfos y cinco derrotas. Con estos números, el cuadro de Jesús Ramírez se sitúa a tan solo un partido de los puestos de descenso que marcan Granada y Burgos con 1-6 en su casillero.
El conjunto rojillo debutó en ACB con un triunfo convincente ante Baskonia (107-88) en un duelo que ilusionó a la Marea Roja e hizo presagiar a un equipo que fuera capaz de pelear por metas importantes este nuevo curso. Una idea que parecía aposentarse en la siguiente jornada a pesar de la derrota ajustada en Badalona (89-86) y que aparentaba confirmarse con el primer triunfo en la FIBA Europe Cup ante el Szombathely húngaro en el Príncipe Felipe (97-82).
Pero entonces llegó el primer traspiés. El conjunto de Jesús Ramírez cayó derrotado en el Felipe ante Río Breogán (84-88) en el primer duelo en el que transmitió síntomas de irregularidad e incertidumbre. A pesar de ello, la siguiente semana el equipo maño se rehízo y se impuso al Anorthosis con una victoria histórica en Europa y al San Pablo Burgos en un choque muy serio y donde sumó su hasta ahora última victoria en ACB.
Porque los últimos tres partidos en liga, Casademont los ha contado como derrotas. Primero fue el todopoderoso Real Madrid el que asaltó el Felipe gracias a un último cuarto donde fue mejor que los aragoneses. Posteriormente, llegó el desastre de Bilbao en el peor partido del curso hasta el momento y este pasado fin de semana, Unicaja logró llevarse el triunfo del feudo zaragozano tras remontar el partido en los últimos tres minutos a base de triples. Tres derrotas que han acrecentado las indecisiones de un equipo que en liga no parece aún haber dado con la tecla.
De esta manera, el cuadro de Jesús Ramírez se encuentra en la antepenúltima posición en solitario con un récord de dos victorias y cinco derrotas y tan solo teniendo por debajo a otros dos equipos que cosechan un peor registro. Una situación clasificatorio en la que urge reaccionar de cara a encontrar el rumbo que lleve a buen puerto al barco rojillo y evite problemas mayores y sustos inesperados. Además, a falta de diez jornadas, es difícil que Casademont pueda pelear por entrar en la Copa del Rey que era el objetivo que se habían marcado tanto cuerpo técnico y jugadores como el propio club en el inicio de temporada.
LA PLANTILLA: STEVENSON Y SORIANO, SEÑALADOS
A raíz de esta situación, Jesús Ramírez comenzó a tomar decisiones de peso en el último choque. En la convocatoria ante Unicaja, el técnico rojillo dejó fuera a Lucas Langarita para dar entrada a Youssouf Traoré. Mientras que en el encuentro ante el equipo malagueño, Erik Stevenson no disputó ni un minuto y Soriano tan solo jugó cuatro minutos tras saltar a pista en la primera mitad del partido y no volver a hacerlo más.
Todo ello en una plantilla que deja visible que cuenta con carencias significativas. La más importante se encuentra en el puesto de pívot donde le está faltando intimidación y dominio en la zona. Dubjlevic no está en su mejor nivel y además sus condiciones de cinco no son las que ahora mismo necesita Casademont, mientras que Soriano que vino a complementarse con el montenegrino y hacer ese papel de pívot sólido, duro y firme no está cumpliendo. Tanto es así que un joven Youssouf Traoré le está pasando por la derecha tan solo con intensidad y ganas sobre la pista, a pesar de su inexperiencia en la competición.
El otro factor que está condenando a Casademont es uno de los aspectos más fundamentales en el baloncesto actual: el triple. El cuadro de Jesús Ramírez cosecha un bajísimo 28% de acierto desde la línea de tres, siendo el segundo peor equipo de la ACB tras San Pablo Burgos, y es el que menos triples consigue por encuentro con una media de 6,7 conseguidos. Unos números demasiado bajos teniendo en cuenta la importancia que tiene el tiro de tres en el baloncesto moderno. Una lección que Casademont aprendió en el último duelo ante Unicaja...
