22/oct/25
Actualizado: 22/oct/25
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Cuando cae la noche del 1 de noviembre, un pequeño pueblo del Moncayo se transforma en un lugar de sombras, fuego y leyendas. Las calabazas iluminan las calles, las campanas repican a lo lejos y el aire se llena del sonido de los cánticos por las almas. Entre el humo de las velas y el aroma de la queimada, los vecinos se preparan para revivir una de las tradiciones más singulares de Aragón: la Luz de las Ánimas.
Fotos: Asociación Cultural El Embrujo de Trasmoz