La Expo bajo la luz de las estrellas

El día fue haciéndole poco a poco lugar a la noche en el recinto de la Expo, a la vez que se iban encendiendo los pabellones, paseos, monumentos y edificios. La espectacular iluminación animaba aun más si cabe a los miles de visitantes a pasear e ir descubriendo esta otra cara de la exposición, entre conciertos y espectáculos audiovisuales al aire libre. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
A orillas del Ebro, los visitantes contemplan una espectacular panorámica de la Pasarela del Voluntariado. Al fondo, el Pilar no pierde su protagonismo y, con sus focos, parece saludar al cielo. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Una vez cerrados los pabellones de participantes, las cafeterías y terrazas reciben la visita de los turistas que quieren tomarse algo, con el cierzo como refresco. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
La majestuosa Torre del Agua se convierte en un luminoso faro que atrae la mirada de todo el que se acerca a la muestra. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Unos visitantes observan el "Alma del Ebro" que, agarrada a sus rodillas, parece pensativa. Pero... ¿por qué derroteros viajarán sus ideas? Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
El Palacio de Congresos es el lugar de los actos oficiales en Expo 2008. Aquí se celebran los días nacionales o de honor de cada uno de los participantes. Éste es un edificio emblemático, que se transformará junto al Auditorio de Zaragoza en el lugar por excelencia para la realización de grandes eventos. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Un tomate, una pera, un higo y unas cerezas coronan el Pabellón de Aragón. "La cesta" se convierte de noche en uno de los puntos más luminosos de la muestra. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
El Anfiteatro 43 tendrá espectáculos variados y para todos los públicos, aunque a altas horas de la madrugada. Por aquí pasarán nombres como Patti Smith, Alanis Morrissette o Juan Luis Guerra. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Las artes están presentes a lo largo y ancho de la muestra. Tanto las escénicas, como las plásticas. En este pabellón, con una superficie de mil metros cuadrados en planta y una altura de 9 metros, se pueden admirar obras de gran formato. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
En el Pabellón Puente contrasta la casi total oscuridad exterior con su refulgente interior. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Los focos nocturnos permiten observar mejor la ingeniería de algunas de las estructuras de la Expo. Aquí, la plaza Agua Extrema parece algo más amenazadora... Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
... y la plaza Sed se convierte en más inquietante, como el futuro de la Humanidad ante la falta de un recurso tan necesario como el agua. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Las estrellas del cielo tienen que compartir a ratos su protagonismo con otras estrellas, los artistas que participan en los diferentes escenarios de la muestra. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
El Pabellón de América Latina cambia espectacularmente de imagen del día a la noche. Un verde ácido, casi fluorescente, anima el exterior de este edificio. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Otra de las plazas temáticas, Oikos, nos habla de cómo conseguir que nuestro hogar respete el medio ambiente y evitar, al máximo posible, cualquier afección en el entorno. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
El recinto es totalmente accesible, a pesar de estar distribuido en varias plantas en la mayor parte de sus edificios. Ascensores y escaleras mecánicas; pero también escritura en Braille o guías para facilitar el recorrido a todos los visitantes. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Diferentes pisos, diferentes ambientes. Mientras que los superiores ofrecen una luz más cálida; los de abajo están rodeados por el predominio del azul. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
El trasiego de los visitantes no para en todo el día. Aunque por la noche, el ritmo del caminar se hace más lento, para disfrutar del ambiente, del fresco viento. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Algunos lugares son menos concurridos de noche... Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
...mientras otros no paran al caer el sol. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
Mientras tanto, el Iceberg espera ser estrenado pronto en el espectáculo que llevará su nombre. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga
A pesar de resultar lugares prácticamente desconocidos para la mayor parte de los visitantes, a pesar de que parece que sea otra ciudad, no hay que olvidar que están en la capital aragonesa, en una nueva Zaragoza, que ha tomado rumbo al futuro. Por Gonzalo Bazán y Pilar Artiaga