Opinión

Los retos de la formación universitaria

Reflexionar sobre los modelos de educación debería ser un tema de interés para los ciudadanos. El intercambio de opiniones podría ser más frecuente, desde diferentes contextos, en profundidad y abierto a ideas o estrategias que impulsen una transformación de los procesos de enseñanza-aprendizaje. En lo correspondiente a la formación universitaria, hay desafíos para los cuales no es suficiente un plan estratégico a mediano o largo plazo; es un tema de compromiso por la vocación docente.
victormanuelperezmartinez

Reflexionar sobre los modelos de educación debería ser un tema de interés para los ciudadanos. El intercambio de opiniones podría ser más frecuente, desde diferentes contextos, en profundidad y abierto a ideas o estrategias que impulsen una transformación de los procesos de enseñanza-aprendizaje. En lo correspondiente a la formación universitaria, hay desafíos para los cuales no es suficiente un plan estratégico a mediano o largo plazo; es un tema de compromiso por la vocación docente. Al margen del debate sobre el modelo público o privado de la formación universitaria, el cual es importante, hay una realidad: los actores principales de la formación son el profesor y el alumno. En el aula de clases o en un entorno virtual, las competencias que el estudiante debe adquirir requieren del esfuerzo de ambos.

¿Qué espera la sociedad del profesor universitario, del alumno que ingresa a la universidad o del profesional graduado? Aunque las preguntas parezcan obvias no tienen una respuesta inmediata. La realidad actual sugiere una revisión del mundo universitario para adecuar sus estrategias a los desafíos profesionales y éticos del siglo XXI. En alguna medida, el Plan Bolonia ha contribuido a esta revisión pero seguirá siendo insuficiente si no se asume que la formación científica, tecnológica y humanista debe buscar un punto de equilibrio; insistir en la responsabilidad personal y social del profesional; incentivar la creatividad y la innovación en la formación. Exigencia académica, investigación, responsabilidad profesional, creatividad, transferencia del conocimiento a la sociedad  e innovación son líneas de trabajo que requieren reflejarse en metodologías, técnicas y actividades docentes.

La vocación universitaria en los alumnos, docentes e investigadores no puede estar ajena al contexto social, económico y político del presente. Pero, además, se demanda un ejercicio intelectual sobre los futuros escenarios sociales. Aquellos en los cuales los estudiantes de hoy tendrán que asumir responsabilidades y competencias instrumentales, lingüísticas o teóricas con un sentido crítico y con una orientación humanista e integral.

Una revisión rápida a las tendencias actuales en la formación nos remite a modelos educativos basados en los avances tecnológicos. Los tipos de educación tradicionales conviven con conceptos como E-learning, Internet-Based Training, Distance Learning, Online Learning, Mobile Learning, entre otros. Generan dos sensaciones; la primera, el reconocimiento del avance tecnológico y el interés por buscar integrar las TIC en la formación con el objetivo de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por otra parte, preocupación si se considerara que únicamente un uso instrumental de la tecnología contribuirá a mejorar la calidad de la formación del estudiante. Es un reto para el docente el uso de las TIC; pero también lo es para el alumno. El protagonismo que se le pide al universitario en el Espacio Europeo de Educación Superior enlaza por asumir cuál es su postura ante la vida y la importancia que tiene su formación en la misma.

En definitiva, con cualquiera de las tecnologías que podamos utilizar, hay competencias que son indispensables en la universidad como la lectura, la escritura, el análisis crítico o el compromiso de transferir a la sociedad esos conocimientos para contribuir a la construcción del bien común a través de su ejercicio profesional. De alguna manera hay que insistir en los cuatro pilares de la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos.