Opinión

Quien no te conozca, que te compre

Se aproximan una serie de elecciones técnicamente democráticas para elegir a nuestros representantes en diferentes instituciones autonómicas y europeas.
CalatayudVicente-2024

Se aproximan una serie de elecciones técnicamente democráticas para elegir a nuestros representantes en diferentes instituciones autonómicas y europeas.

Convendría recordar aquella frase del final de un cuento de Juan Valera, en el que narra la vivencia de un hombre generoso, caritativo y afable con todo el mundo, a quien un alumno le hace una mala pasada: "Quien no te conozca que te compre". Refrán presente en un cuentecillo andaluz sobre un burro, que recogieron Valera y Fernán Caballero, en el que se recrimina a alguien por ser, a pesar de las apariencias, un farsante, como el burro del cuento que, en realidad, era un estudiante marrullero convertido en asno por maldición paterna.

En el momento español actual conviene actualizarla: los que no os conozcan, que os voten.

Este enunciado puede usarse cuando una persona se ha percatado bien de los defectos de otra y quiere dar a entender a algún prójimo que desconfíe y se convenza de que no debe dejarse engañar con las promesas, juramentos o propuestas que le hagan según quiénes. Es de aplicación sobre todo a la ya notoria tendencia a la malicia y al engaño que en la "sanchisfera" gubernamental denominan, con claro eufemismo, ‘cambio de opinión’. Que lo vote quien no lo conozca. Es la necesaria moraleja de una ya vieja historia que narra cómo los defectos de las personas no siempre se advierten a primera vista. Suele ponerse en la boca de quien descubre el engaño o la malicia del otro.

Algunos candidatos ‘progresistas’ y ‘feministas’, con una cara más dura que el cemento armado y expresión de no haber roto un plato en su vida, se presentan ante esa parte del electorado más fácil de manipular para pedir nuevamente su voto. Parecen muy seguros cuando afirman que nunca han mentido, ni se han aliado con Bildu, ni han flirteado con Esquerra Republicana. Por supuesto que en el Consejo de Ministros no se ha sentado nadie de Podemos, ni han enlodado la fiscalía general nombrando a una exministra, ni han manipulado el Tribunal Constitucional, ni se han puesto a la sombra más conveniente a los condenados de ETA para que el PNV les abra las puertas de las celdas.

Incluso fingen el endurecimiento de las penas a los corruptos, pero de tal forma que los independentistas han cobrado hasta el último euro gastado en organizar el golpe de estado. Nadie entre ellos ha visto el vuelo de los Falcon presidenciales. Todo ello son acusaciones inventadas de las tertulias, donde se conspira contra el progreso del pueblo, que prospera dirigido por la corrupta batuta de quien probablemente necesita tratamiento psiquiátrico.

Y lo proclaman sin ruborizarse y tienen la osadía de cotejarse unos con otros. Presumen incluso de la gestión de la pandemia, como si sus estados de alerta no hubieran sido declarados inconstitucionales.

Tras las maniobras en el Tribunal Constitucional para disponer de un presidente fiel, será difícil que sus amigos declaren inconstitucional una sola coma de sus leyes llegadas o por venir.

Durante la última legislatura ¿se ha producido el final de la ocupación ilegal de viviendas?, ¿se ha destapado por el PSOE un solo caso de corrupción propio?, ¿hay orden, claridad y limpieza en los despachos y oficinas públicos?, ¿es ya la administración de Justicia un modelo de eficacia? Lo que le importa a esta coalición gubernativa es conseguir, por propia conveniencia, lo que se les venía resistiendo desde hace tiempo: la amnistía a los golpistas de 2017.

Esta es la España que nos ofrecen, aunque no lo declaren, unos cuantos grupos que se presentan a las tres inminentes elecciones. De uno y de otro lado. Pero no faltarán electores que, ante la urna, digan lo mismo que, en el cuento de Valera, dijo al transmutado burro el tío Cándido: quien no te conozca, que te compre.