Opinión

"Neoengaño presupuestario"

El forzoso retiro jubilar me ha permitido utilizar más y mejores bibliotecas de textos, "bibliotablet y bibliordenador". Las hemerotecas todas marcaban un falso ritmo de difícil credibilidad sobre los PGE.
CalatayudVicente-2024

El forzoso retiro jubilar me ha permitido utilizar más y mejores bibliotecas de textos, "bibliotablet y bibliordenador". Las hemerotecas todas marcaban un falso ritmo de difícil credibilidad sobre los PGE. Busqué entre los clásicos y encontré este soneto de mi admirado Don Francisco de Quevedo que subrayo y que, en mi modesta y octogenaria opinión, expresa la realidad política económica actual.

 Mal oficio es mentir, pero abrigado: eso tiene de sastre la mentira, que viste al que la dice; y aun si aspira a puesto el mentiroso, es bien premiado.

Pues la verdad amarga, tal bocado mi boca escupa con enojo y ira; y ayuno, el verdadero, que suspira, envidie mi pellejo bien curado.

Yo trocaré mentiras a dineros, que las mentiras ya quebrantan peñas; y pidiendo andaré en los mentideros prestadas las mentiras a las dueñas: que me las den a censo caballeros, que me las vendan Lamias alagüeñas.

Reales expertos, no de comité, definen la mitomanía como aquella "tendencia a mitificar o admirar exageradamente a personas o cosas". Un segundo significado, menos conocido, la señala como la "tendencia morbosa a desfigurar la realidad, para conseguir un beneficio personal". El mitómano es, o puede ser si es repetitivo, un mentiroso compulsivo. Característica humana bien representada en la literatura por personajes ficticios, que, tras la desescalada cultural a la neonormalidad, se han hecho realidad, como personas hábiles para mentir, con excesiva frecuencia. Incluso formando regímenes, políticos, culturales y sanitarios donde la "no verdad" está al orden del día, de la nocturnidad, de la economía, de los presupuestos y de los pactos. El engaño está servido, el cebo puesto y las piezas democráticas a punto de ser cazadas. No escarmentamos.

"Desescalar" a estos personajes (con alguna excepción) del neogobierno SOCOIN sería suficiente para la esperada restauración.

No son las ideas el problema. El problema son las personas elegidas o impuestas por comités de ¿expertos? que, en estos momentos, su manifiesta y continuada incompetencia está destruyendo y acabando con la buena voluntad de los ciudadanos.

Los medios de comunicación, las redes, llamadas sociales, exhiben a diario los distintos tipos de mitómanos y los múltiples motivos por los que mienten: cómo se construye un plato mitómano, una falsa página, una adulterada tertulia, un espinoso concurso para que la calidad del embeleco o gazapo sea más digerible por el pueblo que nunca se equivoca. El rasgo común de todos estos mitómanos, independientemente de su condición política, administrativa, cultural, científica, académica o social es: su capacidad para manipular.

Nuestro Caballero Andante en su diálogo con Sansón Carrasco observa que «los historiadores que de mentiras se valen habían de ser quemados, como los que hacen moneda falsa». En la desescalada  hacia la neonormalidad de una sociedad en la que la mentira y la moneda falsa ya se han hecho partes de realidad diaria, el Hidalgo seria nominado Fachista. ¡¡¡¡ Qué cosas tiene la democracia enclaustrada !!!!