Opinión

Medios de transporte: apostando por la mitigación y la adaptación

El Gobierno de Aragón acaba de anunciar que destina 22 millones de euros para un medio de transporte que tendrá 2,44 km de largo. Unirá una empresa privada con otra empresa privada. Transportará 2.400 de sus clientes a la hora y se podrá utilizar también en verano. Estamos hablando de la telecabina que unirá Candanchú con Astún, parte del famoso Plan Pirineos.
Peter-Rich

El Gobierno de Aragón acaba de anunciar que destina 22 millones de euros para un medio de transporte que tendrá 2,44 km de largo. Unirá una empresa privada con otra empresa privada. Transportará 2.400 de sus clientes a la hora y se podrá utilizar también en verano. Estamos hablando de la telecabina que unirá Candanchú con Astún, parte del famoso Plan Pirineos.

A mí me surgen muchas dudas. Empezando por la inversión pública para una infraestructura privada, seguida por el futuro tan incierto de dichas empresas privadas dadas las últimas temporadas invernales tan malas, y pasando por la capacidad sobredimensionada y la nula necesidad de conectar Astún y Candanchú durante el verano. Sin olvidar el previsible sobrecoste que una obra de estas características en alta montaña va a tener, salta a la vista que hay una opción mucho mejor para mitigar los efectos del cambio climático y para adaptar la economía de montaña a ello: el autobús eléctrico.

Los autobuses eléctricos de última generación valen 500.000 euros. Astún y Candanchú están unidos por una carretera que ya existe, y 22 millones de euros comprarían 44 autobuses.

Evidentemente, comprar 44 autobuses sólo para transportar esquiadores una distancia de 2,4 km durante 4 meses del año sería ridículo. Pero no sería nada ridículo plantear una red de transporte público con autobuses lanzaderas entre las estaciones de esquí y los pueblos a pie de valle que, además, podría prestar un servicio a toda la Comarca de la Jacetania durante todo el año. Invertir 11 millones de euros en adquirir unos cuantos vehículos, construir viviendas para el personal y establecer la infraestructura complementaria para poner la red en marcha dejaría los otros 11 millones de euros restantes del presupuesto de la telecabina para establecer un servicio parecido en la vecina Comarca del Alto Gállego. En Benasque, hay 19 millones de euros para la telecabina a Cerler -esa cantidad podría financiar una red de transporte público en las Comarcas del Sobrarbe y de La Ribagorza-.

Imaginemos un momento las oportunidades turísticas, económicas, laborales, deportivas, educacionales, de integración, emancipación, conciliación, ocio y de relaciones personales que una red de transporte público frecuente, sostenible y de bajo coste ofrecería a las personas que vivimos en el Pirineo. Pensemos también en los beneficios; que en este caso se miden en “menos”: miles de Kg menos de CO2, menos ruido, menos tráfico, menos atascos, menos gasto en vehículos privados, menos desgaste de las carreteras, menos afectación a los hábitats más sensibles (los de alta montaña) y una larga lista de etcéteras. 

Si fuera decisión de los habitantes del Pirineo, ¿qué elegiríamos? ¿Tener antes de 2030 una red de cientos de kilómetros de transporte público limpio, barato, renovable, flexible y sostenible desde Navarra hasta la frontera con Cataluña, sin renunciar a transportar esquiadores,  o  4,45 km de telecabina? 

Y una última cosa. Los autobuses tienen ruedas - la telecabina no-. Si no hay nieve, los autobuses irán a otro sitio a cumplir otra función. Los autobuses mitigan los efectos del cambio climático y se adaptan a ello - la telecabina no-. La telecabina será otro monumento al inmovilismo de Aragón y de sus políticos. 

¡Canal Roya Parque Natural!