Opinión

Hipoteca inversa

Desde el año 2015, se celebra el Día Mundial de la Educación Financiera. Establecido por el Banco Mundial, se conmemora el primer lunes de octubre con el objetivo de concienciar a los ciudadanos de la conveniencia de estar formados o de formarse financieramente

Desde el año 2015, se celebra el Día Mundial de la Educación Financiera. Establecido por el Banco Mundial, se conmemora el primer lunes de octubre con el objetivo de concienciar a los ciudadanos de la conveniencia de estar formados o de formarse financieramente. El lema para este año 2023 es: ¨Finanzas Inclusivas, finanzas para todos¨. Según el Banco Mundial, la inclusión financiera es un elemento facilitador clave para ¨reducir la pobreza y promover la prosperidad¨. Y en mi opinión, la economía inclusiva debe acercar los aspectos y conocimientos financieros básicos a todas las personas, incluso a las personas con discapacidad, a las personas con dificultades de comprensión, a colectivos desfavorecidos y a otros grupos… como el de las personas mayores.

Mi modesta aportación al Día, pretendo sea el exponer un producto financiero del que actualmente se está hablando con mayor intensidad. La HIPOTECA INVERSA. España es un país con un importante parque de viviendas en propiedad, con una de las esperanzas de vida más alta y con evidente relación con las pensiones públicas. Así que parece lógico que interese el tema. Realmente es una alternativa para obtener rendimiento de nuestro inmueble y complementar el importe de la pensión.

La hipoteca inversa, como he citado, es un producto financiero (en algunas ocasiones incorporan la palabra y social) que permite obtener y/o complementar sus ingresos a las personas mayores (más de 65 años) o dependientes. En definitiva, es un préstamo o crédito con garantía hipotecaria. Y como puede entenderse, es inverso al tradicional préstamo para la adquisición de vivienda. En la compra, la entidad formaliza un préstamo y el hipotecado lo devuelve en cuotas mensuales. En el caso de la hipoteca inversa, es al revés, la entidad financiera aporta una cantidad única, o una renta o abono mensual al hipotecado.  

Puede determinarse en sus principales características que la propiedad debe estar libre de cargas, no cambia de titularidad y, por supuesto, no se pierde su posesión. Al tratarse de un préstamo hipotecario, su importe viene a ser el 30% del valor de la vivienda. Lógicamente en función de la edad. Es necesario devolver a la entidad financiera la totalidad de la deuda, más los intereses y gastos correspondientes. Pueden cancelarse anticipadamente. Y las rentas pueden ser con duración determinada o vitalicias.

Si fallecen los titulares de la vivienda (y del préstamo), los herederos, si optan por quedarse con la vivienda, deben cumplir con el compromiso de atender la deuda. Otras opciones son vender la vivienda para pagar la deuda (la más usual), o suscribir una nueva hipoteca para hacerse cargo de la anterior.

Hablando de opciones, ¿la hipoteca inversa es una buena opción? Evidentemente, dependerá de muchos factores, especialmente de la situación económica de cada pensionista. Es cierto que es una alternativa para aquellos casos que es recomendable o necesario complementar los ingresos de la pensión. Y de paso tiene alguna ventaja fiscal, entre ellas la exención de impuestos, al considerarse un préstamo y no una renta como tal. Si los solicitantes superan los 75 años, percibirán un mayor porcentaje de renta que si se solicita a los 65.

La hipoteca inversa, ¿es una oportunidad y buen negocio? La realidad, es un producto escasamente comercializado. ¿Motivos? Diversos. ¿Falta de una completa regulación? Reitero el importe préstamo sobre el valor de la vivienda, media del 30%, es un hándicap. Y los intereses más altos que las hipotecas tradicionales. Entre otros, las entidades ponen más interés en captar ahorros para la jubilación, vía planes de pensiones. Entienden que el ahorro debe ser consolidado en la época de ingresos, principalmente los laborales, profesionales o empresariales.

Las entidades prefieren ¨dineros a ladrillos¨. No es agradable tener problemas a la hora de los fallecimientos y herencias. Y prefieren viviendas de alto valor. Pero… ¿los propietarios que han conseguido esas viviendas no tienen también otros recursos? Lo interesante, que las entidades tienen un producto financiero a la espera de las potenciales demandas en función de la salud financiera de cada persona mayor o dependiente. No obstante y al respecto, me viene a la cabeza ese dicho… ¡Dichosos bienes que me sacáis de mis males!