Opinión

Economía colaborativa

¿Para qué comprar un taladro que solo se usa unos pocos minutos cada seis meses, cuando se puede alquilar a una persona del entorno? Las nuevas tecnologías, están impulsando modelos de actividad y de consumo alternativo, cambiando las relaciones entre quienes tienen una necesidad y quienes ofrecen un producto o servicio concreto y sobre todo revolucionando la forma de acceder a esos productos.

¿Para qué comprar un taladro que solo se usa unos pocos minutos cada seis meses, cuando se puede alquilar a una persona del entorno?

Las nuevas tecnologías están impulsando modelos de actividad y de consumo alternativo, cambiando las relaciones entre quienes tienen una necesidad y quienes ofrecen un producto o servicio concreto y, sobre todo, revolucionando la forma de acceder a esos productos. En este contexto, uno de los modelos que más está creciendo es la denominada “economía colaborativa”. Este modelo, también conocido como “economía compartida”, se basa en comprar, vender, prestar, alquilar, intercambiar o compartir productos en función de unas necesidades específicas a través de plataformas tecnológicas.

Los principales tipos de economía colaborativa son:

Consumo colaborativo o consumo entre personas. Utiliza plataformas digitales a través de las cuales los usuarios se ponen en contacto para intercambiar bienes o artículos.

Conocimiento abierto. Son aquellas modalidades que promueven la difusión del conocimiento, mediante plataformas informáticas o contactos personales.

Finanzas colaborativas. Principalmente son vías de financiación, mediante microcréditos, préstamos, o donaciones. El ejemplo más popular es el crowdfunding.

Producción colaborativa. Se trata de redes de interacción digital que promueven la difusión de proyectos o servicios.

Se consideran como beneficios principales de la economía colaborativa los siguientes:

Ahorro económico. La mayoría de productos o servicios que se ofrecen a través de este sistema tiene precios módicos o simbólicos.

Desarrollo sostenible. La economía colaborativa estimula el segundo uso de los productos. Lo que alguien ya no necesita, puede tener un nuevo destinatario en alguna red de contactos. 

Gestión de recursos. Otro principio de la economía colaborativa es que si a alguien sirve una cosa, lo más probable es que a otra persona también. ¿Por qué no compartirlo? 

Obtención de ingresos extras. Según estudio reciente, son miles las personas que han obtenido algún beneficio económico derivado de la economía colaborativa.

Mayor oferta y redistribución de productos. Los productos con un segundo uso y los servicios compartidos amplían la oferta de los mercados tradicionales. 

Beneficio medioambiental. La reutilización y los servicios compartidos son una buena manera de contribuir al cuidado y la sostenibilidad de los entornos.

Pero evidentemente no todo son ventajas. Desde competencia desleal, según algunas opiniones, al anonimato o posibles falsas identidades que permiten vender artículos de “dudosa” procedencia, tema de impago de impuestos…

A nivel de Aragón, la DGA y Ecodes, Asociación Economía y Desarrollo, ONG que trabaja por la sostenibilidad, ya elaboraron en septiembre de 2013, la interesante guía "Consumo colaborativo y economía compartida" una visión general y algunas experiencias en Aragón.

Otro interesante proyecto es el de "La Colaboradora" que desde y dentro del Programa "Zaragoza Activa" ya es una realidad. Esta iniciativa, apoyada por el Ayuntamiento de Zaragoza, promueve el intercambio de ideas, servicios y conocimiento entre personas que quieren poner en marcha un proyecto empresarial o social a través de un banco donde no se acaban los recursos, al que han denominado el Banco del Tiempo. Recibió el premio "Eurocities 2016".

Más información sobre emprendimiento en mi blog: miguelangelotin.es y si quieren seguirme en twitter @miguelottin