Opinión

Plural aberrante por mayéstatico

¿Qué tal nos hemos levantado esta mañana? ¿No vamos a comernos toda la paella? ¿Es que no estaba bien el desayuno porque no hemos dormido bien?
Luis Iribarren

¿Qué tal nos hemos levantado esta mañana? ¿No vamos a comernos toda la paella? ¿Es que no estaba bien el desayuno porque no hemos dormido bien?

Pues sí, no formaré parte aunque la comprendo de la cruzada de Pérez Reverte contra el final del trato de usted en el clientelar y público. Eso compartiendo que el balance de situación por él presentado es evidente: ha quedado relegado el “ustedeo” al de la vida cotidiana, por exclusivamente utilizado por mi generación hacia mayores y la comunidad latina emigrada en todo caso, incluso para conversar con sus hijos. Siendo recalcitrantes a contaminarse en la decadencia del trato educado y distanciado con desconocidos.

Y, sí, un uso apropiado del usted origina una distancia que aumenta la atención, provoca que se piense más en lo que se le dice a alguien a quien debemos o por quien, es lo mejor, sentimos respeto.

Pero esa apariencia de educación, todo un código para una irónica inferioridad, se ha desterrado de la vida mercantil directa porque echa edad, y la echa en una sociedad en que la mayor capacidad adquisitiva la tienen clientes de la edad de las barricas de Jerez añejos, más que reservas, crianzas.

Nos han vendido preferentes tuteándonos personajes trajeados a los que han premiado con prejubilaciones completas desde los 54, y por interés general.

A mí lo que pone griego en Romanos o navarrete en Cretas, todos pueblos de Teruel, es que me pongan la mano en la lomera en forma de vocecillas agudas atipladas y una determinada persona a mi servicio puntual, se me ponga a hablar como que a ella le pasa lo que a mí. Y en esa ocasión, lo que a mí, y a nosotros, nos pasa es siempre algún marrón.

He intentado en algún momento expresarlo pero como debe pasar que se recomienda este plural en los cursos de perfeccionamiento o de certificados de profesionalidad del trato, especialmente me ha pasado que en Aragón y será para matizar tanto decibelio conversacional, no he llegado ni a presentar sugerencia alguna.

Porque, además, siempre me sorprende.

En qué cabeza cabe, y lo hace, que un tipo taimado y bragado como Fernando Alonso se exprese en primero del plural para justificar su resultado y echarle la responsabilidad de sus errores o decisiones a sus mecánicos. Y siempre lo hace.

Cómo vamos a poderle recriminar a una única concejala de Podemos, conocí un caso, expresarse en plural en los debates cuando era miembro único, si lo pongo en femenino saltará el corrector, de su grupo político. Se conoce que hacía referencia a que lo que rogaba y lo preguntaba no lo hacía ella sino toda una asamblea, cuestión además de hipócrita, técnicamente imposible.

Por qué y permanentemente tenemos la responsabilidad en plural los que no cobramos por ella, y hoy como padres hacemos los deberes con nuestros hijos y vamos al gimnasio en familia. Recordemos que la generación de antecesores de la que yo vengo se echaba revuelos por las mañanas, levantaba la casa una sola y de cojón hablaban de otra forma más que en imperativo, una forma de segunda persona a la que apenas se le añade por favor, menos en Aragón.

Se despide de ustedes Nos, empadronado pirenaico y que no consume su territorio. Mi alma, lo que nos queda de riñón e hígado y nuestro humilde caballo negro con motor de casi veinte años, nuestro carruaje, deambulamos por el sistema Ibérico turolense.

Si por azar nos encontráremos con algún abuelico, le preguntaríamos: ¿qué tal marchamos, Lorenzo?  Así, en cheli de la movida madrileña del valle del Kas. Tiraaaaaa

Ya sé que muchos de los que lo leáis y lo uséis, vais a pasar al imperativo indirecto y me preguntaréis… ¿Perdonaaaaaa?