Opinión

Que ponga libertad

Ese día no hay que esperar a que llegue ni entre todos levantar la vista. Esta canción del cancionero rojo memorizada aglutina, como la Ronda de Boltaña, se conoce que a todo Aragón.
Luis Iribarren

Ese día no hay que esperar a que llegue ni entre todos levantar la vista. Esta canción del cancionero rojo memorizada aglutina, como la Ronda de Boltaña, se conoce que a todo Aragón.

Forma parte del fin de fiestas de cada Pilar, incluso gobernando Vox en coalición que grita Aragón no ye si llega a región, por eso de que invocar la libertad desde Adam Smith no molesta nadie.

Y que las perras están mejor en los bolsillos de mi padre o madre que, según como los gaste, ya le declararemos pródigo o le anularemos el matrimonio con su cuidador in articulo mortis en la hashtag “rotaromana”. Como tanta gente en la política no son más que okupas del cargo que se merece mi hija y el ridículo que lo presenten ellos.

Qué cosas, mande quien mande y con idéntico postureo, la derecha progre o derechita cobarde canta por Labordeta porque en el verso no le venía bien al rapsoda que en la tierra de que hablamos pusiera igualdad, y mucho menos fraternidad…

Le quedó una letra bien pequeño burguesa que a nadie molesta, que todos hacen suya o hacemos, y hacen los aragoneses emigrados cuyos hijos solo nos visitan mediando piscinas municipales en cada lugar.

Pero hay lugares en el mundo que son distintos, y  no hablo de los desplazamientos de la población de Gaza ni de los israelíes que, muy proféticamente y con un chaleco salvavidas de vida eterna, viven por elección personal justo enfrente del volcán y por desgracia, pero también hemos quedado que en un ejercicio de libertad- se queman.

Ni su abuelo, ni el de ella ni el de los otros la llegaron a ver desde el campo de concentración, pero sí que empujaron para que pudiera ser. Que no se extrañen que los demás también.

Pero para morir socialmente electrocutado tampoco hay que salir de Europa, ocurre en la nación matriz del pensamiento que funciona con un euro convertible, como dirían en Cuba, por devaluado. Como tampoco se ha podido superar con la unión monetaria esa brecha de no género sino de número que avergüenza en unidad de leuro: la de la nómina y medios de una profesora de Westfalia en comparación con los de otra misma profesional de la docencia prestando su saber en un pueblo de la comarca en donde grabaron la película “As Bestas”. Pero qué poquica presión hacemos sobre eso y dónde están los que hablaron de un Estatuto de los Trabajadores o una renta única europeos.

Me estaba refiriendo antes a Grecia, concretamente a un barrio repleto de presuntos anarquistas de Atenas que se llama “Exarchia”. Excéntrico para un rojo español postural lo es, está repleto de arte urbano de denuncia que no solo ha sido encargado como decorado por las administraciones públicas.

Uno de los mensajes, destinado a echarme del barrio: NO TOURISTS, NO HIPSTERS, revelaba mejor que ninguno esa evolución que ha tenido el Barrio de la Madalena de Zaragoza de anarco y contra cultural y gitano por necesidad a otra cosa: lugares céntricos en que se decide gentrificar y así los inversores no palman ni la propiedad pierde valor no pagando empresas de seguridad, no, sino a base de la que regalan los estados.

Yo no había visto desde los años 80 en que viajaba a los USA de los tiempos del crack y del hip hop tanta prostitución encubierta, semejante número de personal durmiendo en la calle ni una base policial antidisturbios en la colina que domina el barrio y que tiene un parque infantil –como los que la ONU habrá hecho en Gaza para facturación de alguna empresa ejeana- que a ningún crío se le ocurre usar. O es que directamente los anarquistas no tienen familia por entrega a la causa.

En solares llenos de ratas proliferan discotecas salidas de Mad Max en antiguos talleres mecánicos de los que salen pálidos punkarras replicantes.

Todo dios de la mitología griega metiéndose picos de fentanilo o xilacina en plena desunión europea. Hay veces que la patera está en cada cabeza. A Varoufakis todos ellos le consideran un vendido, del resto de líderes de Syriza ni hablemos, con sus pensiones como senadores al máximo por cuatro años de “me he presentado por mi pueblo y sus excluidos”.

Pero que sí, que ponga libertad y a casa. Como gritarían ellos: hoy soy yo, mañana serás tú.

Pero que con los críos judíos de Amsterdam amenazados y no asistiendo a sus madrasas, ayer me dijeron que ya si eso, como el problema es global, Europa hará no sé qué políticas emigratorias y asistirá a los que con ella confronten por madrastra o no musulmana.

Todo esto me sucedió y dio lugar a lo que ahora escribo no al, sino por levantar la vista.

Queda devuelto tras el Pilar el centro peatonalizado para festejos. Aunque quieran extender actos a tantos lugares, se ha seguido sin notar la fiesta en los bloques de protección oficial de Valdefierro, Oliver y Picarral, donde vivieron los padres de los pocos que aún se acuerden de las letras del abuelo, en esos pisos que hoy tienen alquilados a las manos de trabajo ocultas y cautivas. Mundo Obrero no lo publica.

Entre todos aquellos que no hicimos lo posible, que fuimos a cantar porque tenemos grasa en la lomera, para un pan que en los siglos no se contaba con que fuera repartido pero lo fue, y blanco, en forma de educación a tantos españoles de bien.