Opinión

Geoparques y parques mineros de Aragón (2). Glosario ejemplificado para no geólogos

Para que los profanos entendamos como lo hacemos cuando un escrito se refiera a bóvedas, ábsides, naves o torres una construcción humana, habrá que presentar un glosario con ejemplos, un recorrido visual hacia vuestra memoria. Y tras ello, relacionarlo con un hito geológico del Geoparque del Sobrarbe.
Luis Iribarren

Para que los profanos entendamos como lo hacemos cuando un escrito se refiera a bóvedas, ábsides, naves o torres una construcción humana, habrá que presentar un glosario con ejemplos, un recorrido visual hacia vuestra memoria. Y tras ello, relacionarlo con un hito geológico del Geoparque del Sobrarbe.

Ello nos permitirá describir, en términos más coloquiales, la presencia de qué elementos hacen rico a un paisaje en geología, sujetos a todas las ampliaciones imaginables en cualquier inventario:

I.- El inframundo de Hades, el invisible: la diferencia entre mina y cueva.

Las primeras las ha generado el hombre y en todas se ha perseguido la eficiencia por derrumbe a cielo abierto antes que picar y abrir galerías, actividad mucho más peligrosa y accidentada. El ejemplo paradigmático lo tenemos en las Médulas leonesas: con un conjunto de canalizaciones kilométricas de agua pensadas para, por gravedad, “minar”, “dragar” o derrumbar capas geológicas solubles hasta llegar a obtener las pepitas de oro que contienen.

Como recientes son las minas superficiales trabajadas por maquinaria pesada en Ariño o Andorra, que desde el aire presentan hojas multicolores, vetas de minerales.

Al contrario que las generadas por acción humana, la cueva de las Güixas de Villanúa, la de Molinos en el Maestrazgo o los abrigos repletos de animales pintados esquemáticos en las muelas de los ríos Vero y Martín, ya se las encontraron fauna y homínidos llaves mano.

Surgidas en oquedades en suelos kársticos y generalmente calizos, producto de ríos subterráneos, que conforman salas y galerías en que depósitos de sales por acción de las gotas de agua, van alargando estalagtitas y estalagmitas, según se formen en el techo o en el suelo, que provienen del vocablo griego gota y que, si se llegan a unir, generan macarrones y columnas.

Al norte de Sobrarbe, cercanas a Francia, las minas de Parzán constituyeron la principal fuente de trabajo en el alto valle del río Cinca hasta la década de los 70 del pasado siglo. El hierro con enorme calidad como el de las ferrerías vascas, la plata y el plomo costaba menos transformarlo en Francia. De lo que dan testimonio los restos de un cable aéreo en que se bajaba en vagoneta la galena de plata que forma parte de aleaciones para las joyas parisinas.

La galería minera es única en Europa, pues se excavó a más de 2.500 metros de altura: la de las minas de Bolivia. Pero Parzán no vale ya ningún Perú ni Potosí ni porque fuera el causante del paso de Aragón por conocimiento celta del fundido a la Edad del Hierro, grandes conocedores del material que se instalaban en castros próximos a las minas.

II.- La superficie o Geomorfología, la piel o morfos de la corteza:

Se trata de una ciencia que estudia las arrugas, las formas irregulares e impuras de una parte o comarca que presente entidad para que se le apellide interesante, en términos geológicos. Las hendiduras, cráteres, líneas de altura, los accidentes que hacen a un mapa interesante hasta para un niño en un punto determinado.

Sin embargo, incluso en las depresiones o valles medios anodinos se encuentran miradores que permiten apreciar meandros únicos en el mundo (mirador de Sástago). Pero hoy nos referimos más bien a esos puntos desde los que otear ese recorrido de antiguo glaciar perfecto que hizo más profundo y con un microclima más húmedo al valle de Broto y Ara hasta la morrena de Jánovas (se advierte muy bien desde el puerto de Cotefablo) o, parando en los miradores de las curvas de las carreteras de los puertos que salen de Aliaga, disfrutar de las hoces del río Guadalope y sus afluentes.

La vista de la hendidura del valle de Añisco y Peña Montañesa desde la arriscada población de Fanlo como la ascensión y dominio del valle del río Yaga que se admira en el prado del dolmen de Tella son más ejemplos de clases de geomorfología especial práctica.

III.- Plegamientos de las placas tectónicas se dan por colisión o separación y dan lugar al relieve que percibimos del paisaje y horizonte, pues elevan capas y pliegan la corteza terrestre en forma de tajadas de pan de pueblo de piedra superpuestas. Cuanta más proximidad entre ellas, más especial será el lugar, con cortes tan sutiles como los del pan duro cuando se quieren hacer migas.

Muy apreciables plegamientos se presentan en el barranco d’os Lucás de Serrablo, el congosto de Jánovas y los valles de las cuencas mineras turolenses. O la cascada necesaria para que el río Sorrosal vierta sus aguas al Ara, contigua a la población de Broto. Se recomienda al respecto recorrer cualquier punto señalizado de la “Ruta Geológica Transpirenaica”.

Para alcanzar la protección mundial, le pasó al plegamiento de Piz Sardona en los Alpes suizos, deben no solo ser excepcionales: en el caso un altísimo cabalgamiento y brecha cercana a la cumbre de picos de tres mil metros, sino destacar por una presencia humana o literaria peculiares de uso.

IV.- Cuando volvemos la vista a la conservación de las tradiciones es porque un territorio deja de formar parte de la historia de la humanidad emergente de su momento.

La bajada de troncos en almadías y nabatas, las mallatas o refugios de los pastores en puertos, la tradición oral en que aparecen en cuentos tradicionales gigantes y abominables hombres de las nieves, la vida tradicional minera en Teruel presente desde las culturas iberas, la gastronomía propia de un lugar como la elaboración de chiretas en Sobrarbe o la presencia humana incluso anterior al Neolítico en cuevas y abrigos, dotan de identidad y discurso a un mero pero espectacular accidente geológico.

V.- Sedimentología: la vida incluso humana se refina a partir de capas, de sedimentos, de erosión por el propio paso del tiempo de los accidentes y plegamientos. El estudio de los mismos es esencial tanto para levantar una presa en una falla, echar o no peso a un terreno, particularmente de valle fluvial, como también reflexionar sobre los sedimentos humanos de toda vida individual o social permite elegir y descartar, no estar donde no se pueda reír, ser leve y no pesar.

Todos recordamos cómo se hundía por su lucha contra la gravedad perdida en las gravas del Ebro el Puente del Gladiolo de Zaha Hadid de la Expo, obligando a pivotarlo hasta alcanzar roca viva, y aquellos avisos de que podían colapsar tramos de AVE a la altura de su entrada a Delicias desde Madrid por presencia de dolinas. De los que nunca más se ha dicho.

El ejemplo contrario lo tenemos tan cerca… siendo el excelente proyecto y ejecución del Puente del Tercer Milenio del ingeniero oscense Arenas, profundo conocedor de los sedimentos aragoneses.

El estudio de las turbiditas demostró que desde el este y hasta Graus los lechos que hoy vemos como valles paralelos al Pirineo Axial corresponden a un río y delta importantes mientras que la Canal de Berdún o Cuenca de Jaca y las del río Ara y cuenca de Aínsa corresponden ya a llanuras y taludes submarinos, hubo mar de Tetis en forma de alargado golfo donde hoy beben las raíces de noguera.

Ello da lugar a una arquitectura diferente por mejor uso arquitectónico del uso de las rocas de los fondos marinos, la citada turbidita, que es más leve y manejable que las rocas fluviales del delta. Hallándose presente en los tejados de loseta y muros, como arcos y bóvedas, como roca de sustrato más próxima, al oeste pero no al este de Sobrarbe. Siendo de calidad ligera, impermeable y resistente.

La turbidita de gravera de río se presenta como la que podemos disfrutar en Hendaya o Zumaia en la Costa Vasca. Aflorando en barrancos por capas delgadas en forma de flysch, mezclándose como en un milhojas de pastel jaqués rocas duras tales como pizarras o areniscas con otras margas que se disuelven antes, cayendo a los barrancos y ríos las primeras por falta de apoyo, y aprovechándose como material de construcción.

VI.- Paleontología

El estudio de los seres antiguos –páleos- que poblaron la tierra arroja conclusiones indudables sobre el origen y evolución de las actuales especies. Confirman, sin ir más lejos, que los homo sapiens como también los ludens estamos indefectiblemente de paso por el planeta. Y con nosotros nuestros mitos o dioses no son sino otros agujeros negros, y el paso a vehículos de hidrógeno solucionará lo que pueda pero no lo que quiera.

Esta rama de la geología tiene el objeto más sencillo de entender para cualquier profano, desde el momento que todo niño ha podido llegar a estar interesado por los fósiles o las rosas del desierto cuando se visita el Sahara.

Coincide que por su enorme superficie, poca población, cierzo y diferencia en composición geológica de los Pirineos, valles fluviales y Sistema Ibérico, Aragón es uno de los puntos fundamentales europeos en patrimonio paleontológico. Uno de sus paraísos, de lo que no alardeamos tampoco y como en casi ningún tema.

Hallándose fósiles con abundancia en la zaragozana sierra ibérica de Algairén, icnitas en el Moncayo y hasta un cocodrilo en negativo en los montes de Ricla, además de la abundancia de mamíferos presentes en la llanura de Galve, territorio Dinópolis.

En Sobrarbe, los fósiles se han hallado concentrados en el citado delta de Sobrarbe, más al sur de Aínsa. Destacan el cocodrilo de Lamata y el famoso y enorme fémur de Abizanda. Recogidos en Lamata, en el delta citado de clima tropical semejante hoy al de las costas de Senegal vivía un herbívoro único en el mundo marino: el sirenio, tararabuelo del elefante marino. Con la rasca que hace hoy.