Opinión

Creciendo, mejorando, viviendo

Hay que reconocer que el tranvía es todo un éxito, y no sólo cuantitativamente, sino cualitativamente. Las obras de la primera fase,- como las actuales-, fueron perturbadoras y nos crearon problemas de todo tipo, pero, ahora, finalmente, este nuevo servicio de transporte urbano supone una notable mejoría para los que vivimos en esta ciudad, que tiene más de dos mil años y se llama Zaragoza.

Hay que reconocer que el tranvía es todo un éxito, y no sólo cuantitativamente, sino cualitativamente. Las obras de la primera fase,- como las actuales-, fueron perturbadoras y nos crearon problemas de todo tipo, pero, ahora, finalmente, este nuevo servicio de transporte urbano supone una notable mejoría para los que vivimos en esta ciudad, que tiene más de dos mil años y se llama Zaragoza.

Nunca entendí por qué se suprimió el tranvía, ni por qué se tardó tanto tiempo en volver a ponerlo, aunque probablemente la espera haya merecido la pena, porque la calidad del tranvía que tenemos ahora es inmensamente mejor que la de los tranvías que teníamos en el pasado. Es justo reconocer la mejora y valorarla en su justa medida, sobre todo, con la perspectiva del tiempo.

Creo que lo que nos pasa,- lo que nos ha pasado con el tranvía -, se puede extrapolar también a otros asuntos relacionados con nuestra ciudad. Me parece que nos cuesta demasiado cambiar, que nos llegan las cosas con mucho retraso, que podríamos tener una ciudad más moderna,- lo que quiere decir, más habitable y más humana. Pero, tardan demasiado las cosas. Se puede demostrar, comparando lo que pasa en otras ciudades españolas de nuestra categoría, con lo que nos pasa a nosotros. Aunque, quizá no merezca la pena perder el tiempo en hacer comparaciones estúpidas.

Somos lo que somos, y como somos, por mérito propio, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Deberíamos ser mejor, porque capacidades no nos faltan. Deberíamos ser mejor, porque podemos ser mejor. Deberíamos intentarlo, una y mil veces, por nosotros y también por las generaciones que vienen detrás. Además, y sobre todo, ahora, en medio de esta crisis de “nunca acabar”, que nos exige poner toda la carne en el asador, para salir cuanto antes de esta grave situación.

El nuevo tranvía es una buena prueba de que cuando queremos, podemos. Hasta ahora, era sólo como una soflama que se agitaba insensatamente en las campañas electorales, para caer en el olvido, inmediatamente después, cuando se acababa el espectáculo. Pero, hoy es una flamante realidad, y, como decía el principio, hay que reconocer que el tranvía es un éxito. Un éxito, por ser más que un sueño, y por servir a los que vivimos en nuestra ciudad. Me parece que tendríamos que hacer más “tranvías” y desarrollar otros nuevos proyectos, y hacerlos realidad, para seguir creciendo, mejorando, viviendo.