Opinión

Volver al Canfranc

Hace casi cien años comenzó a hacerse realidad un sueño acariciado por muchos aragoneses desde mediados del siglo XIX. Después de muchas idas y venidas, y nada más acabar la Primera Guerra Mundial, comienzan las obras de perforación del túnel de Somport y la construcción de la estación internacional en el valle de los Arañones. Así, el 18 de julio de 1928, el rey de España Alfonso XIII y el presidente de la República Francesa Gaston Doumergue asisten al solemne acto de inauguración de este importante enclave transfronterizo.

Hace casi cien años comenzó a hacerse realidad un sueño acariciado por muchos aragoneses desde mediados del siglo XIX. Después de muchas idas y venidas, y nada más acabar la Primera Guerra Mundial, comienzan las obras de perforación del túnel de Somport y la construcción de la estación internacional en el valle de los Arañones.  Así, el 18 de julio de 1928, el rey de España Alfonso XIII y el presidente de la República Francesa Gaston Doumergue asisten al solemne acto de inauguración de este importante enclave transfronterizo.

La estación ha tenido una vida muy agitada y efímera. Tanto es así que durante cuarenta y dos años - hay que recordar que se cerró definitivamente el acceso a Francia en marzo de 1970 debido al derrumbe del puente de L`Estanguet - ha sufrido varias interrupciones: en 1931 se inició un incendio en el vestíbulo que afectó a gran parte de la estación; en julio de 1936 fue tapiado el túnel por las tropas franquistas; entre 1940 y 1944 la segunda Guerra Mundial supuso el cierre del tráfico de viajeros y la llegada del ejército nazi a la parte francesa de la estación.

El periodista aragonés Ramón J. Campo ha publicado recientemente el ensayo Canfranc. El oro y los nazis. Tres siglos de historia. El escritor oscense destaca que el libro quiere ser un homenaje a todos los protagonistas de esta historia, entre ellos la espía Lola Pardo, pero también una llamada de atención sobre la relevancia de esta estación y la necesidad  de su reapertura. "Queremos -afirma- que no se pierda la importancia de Canfranc, porque el pasado debe servir para proyectar lo que va a ser el futuro; la reapertura no es un sueño para los románticos sino una historia importante para Aragón y para España".

Pero la última contribución a sacar a la luz la historia olvidada de esta estación mítica es la novela Volver a Canfranc, de la segorbina Rosario Raro. Ambientada en los años de ocupación nazi y el gobierno de Vichy, la obra reconstruye no sólo la función comercial de aquella estación sino su importancia como vía de escape para más de 1.500 judíos. Precisamente este relato, que comienza en la primavera de 1943 y termina en septiembre de 1944, colorea con la ficción una historia real  que nos presenta a un héroe anónimo, Laurent Juste, inspirado en Albert le Lay, jefe de la aduana internacional de Canfranc, perseguido por el régimen de Hitler. Esta novela supone un impulso más para acercar a miles de personas a visitar este monumento y para alcanzar un acuerdo para una próxima reapertura de esta línea ferroviaria internacional.

El último fin de semana de octubre Rosario Raro organizó una Ruta Literaria por los sitios más emblemáticos de este enclave pirenaico. Más de cuarenta personas tuvimos el privilegio de recorrer con la autora los lugares que cita en su novela: el vestíbulo - en fase de restauración -, el túnel de Somport, el Coll de Ladrones, la torre de Fusileros, el paseo de Los Melancólicos... Todos compartimos similares inquietudes: el deseo de que dentro de pocos años se reabra la estación y volvamos a vivir un día como ese 18 de julio de 1928. El Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Canfranc y la Coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Oloron están haciendo todo lo posible para que así sea. Mientras tanto, podemos disfrutar de una novela que pronto será llevada a la pequeña pantalla.