Opinión

Al filo del otoño

Este otoño que está a punto de terminar se ha disfrazado durante varios días de primavera y nos ha regalado días bonancibles. Porque en Zaragoza, si no fuera por el cierzo insolente y por la niebla fantasmal –ausente por ahora– el invierno que se avecina no sería tan rígido ni desapacible. Lástima que las precipitaciones, que han sido generosas en gran parte del Pirineo durante varias jornadas, no se hayan extendido al sur de Aragón y, especialmente, al este de la comunidad. De todos modos, el clima otoñal se suele contagiar a determinados comportamientos o hábitos cotidianos. Uno de los factores que más suelen influir en el estado de ánimo durante el otoño, sobre todo en noviembre –este mes poco atractivo que acaba de decirnos adiós–, es la presencia de esos días acotados, cada día más breves y efímeros. Esos días en que la luz escasea y la oscuridad envuelve por completo las horas vespertinas.

Este otoño que está a punto de terminar se ha disfrazado durante varios días de primavera y nos ha regalado días bonancibles. Porque en Zaragoza, si no fuera por el cierzo insolente y por la niebla fantasmal –ausente por ahora– el invierno que se avecina no sería tan rígido ni desapacible. Lástima que las precipitaciones, que han sido generosas en gran parte del Pirineo durante varias jornadas, no se hayan extendido al sur de Aragón y, especialmente, al este de la comunidad. De todos modos, el clima otoñal se suele contagiar a determinados comportamientos o hábitos cotidianos. Uno de los factores que más suelen influir en el estado de ánimo durante el otoño, sobre todo en noviembre –este mes poco atractivo que acaba de decirnos adiós–, es la presencia de esos días acotados, cada día más breves y efímeros. Esos días en que la luz escasea y la oscuridad envuelve por completo las horas vespertinas.

En lo político, está siendo un otoño convulso, tanto a nivel nacional como internacional. Fuera de nuestras fronteras, a la ya prolongada y casi crónica guerra en Ucrania se ha sumado desde hace casi dos meses el conflicto armado entre el estado de Israel y la franja de Gaza. Un conflicto que está removiendo de nuevo los frágiles cimientos de la paz en Oriente Medio, una paz que, al parecer, va a tardar en llegar. En nuestro país, la controvertida y polémica ley de amnistía sigue siendo motivo de discordia, de discrepancias y de críticas y manifestaciones contra el nuevo gobierno de Pedro Sánchez, que se ha conformado después de duras negociaciones. Es difícil valorar en pocas líneas esta situación complicada y casi paradójica de la política española. Porque a nadie se le oculta que va a ser una legislatura difícil debido a la polarización y a las actitudes poco dialogantes y a veces intolerantes.

En el ámbito social, continúa la escalada de los precios, especialmente en la alimentación. Eso sí, cada año se vive con más anticipación la cercanía de la Navidad, una costumbre que convierte a estas fiestas en un trampolín para el consumo y el ocio como medio para huir de la rutina y del desencanto. Los grandes almacenes ya lucen desde hace días sus tradicionales reclamos navideños, las avenidas de las grandes ciudades exhiben una iluminación cada vez más ostentosa y los ciudadanos sueñan con esa paga extra que aliviará un poco su situación económica. Eso sí, nadie piensa en la cuesta de enero ni en el final de estas celebraciones cada vez más prolongadas. A ello se han unido, desde hace varios años, el importado “Black Friday”, como reclamo para el consumo, y la fiebre de las rebajas.

En lo deportivo, nuestros equipos de fútbol de segunda división, el Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca están viviendo momentos difíciles, algo a lo que nos tienen acostumbrados por estas fechas. En el caso del equipo de la capital del Ebro, una serie de factores han agrava una situación que nadie imaginaba durante las primeras cinco jornadas de la liga. Porque se ha pasado de ser líderes indiscutibles a ser incapaces de ganar un partido desde hace más de dos meses. De momento, ni siquiera el cambio de entrenador ha supuesto un indicio de reacción en el equipo. Además, las lesiones de varios jugadores importantes y, tal vez, el bajo rendimiento de algunos fichajes que parecían convencer al cuerpo técnico, han desencadenado un momento preocupante. Como siempre, la afición es la única que se mantiene en pie y, de momento, apoya incondicionalmente al equipo, tanto en la Romareda como en los desplazamientos. Algo similar ocurre en el equipo oscense. Su situación en la tabla es preocupante, aunque, eso sí, el cambio de entrenador ha aportado algo más de luz y esperanza. Además, los dirigentes del club están preocupados por los problemas económicos y no se descarta una posible venta.

Como se puede comprobar, este otoño apacible en lo climatológico no lo ha sido en lo social ni en lo político ni en lo deportivo. Es de esperar que la luz de diciembre, cuando a finales de mes el día comience a ganar terreno a la noche, nos depare la deseada paz, la ansiada concordia y la mejora en todos los aspectos de los equipos de fútbol aragoneses.