Opinión

Los puentes sobre el río Ebro al oeste de Zaragoza (y VII)

La serie de artículos dedicados a los puentes zaragozanos sobre el río Ebro concluye con los ubicados en la parte occidental del caserío urbano; esto es, se trata de los viaductos del Tercer Milenio y del Pabellón Puente, además de la Pasarela del Voluntariado. Todos ellos edificados con motivo de la celebración en Zaragoza de la Exposición Internacional 2008.


 

José Garrido Palacios
photo_camera José Garrido Palacios

La serie de artículos dedicados a los puentes zaragozanos sobre el río Ebro concluye con los ubicados en la parte occidental del caserío urbano; esto es, se trata de los viaductos del Tercer Milenio y del Pabellón Puente, además de la Pasarela del Voluntariado. Todos ellos edificados con motivo de la celebración en Zaragoza de la Exposición Internacional 2008.

Esa fue la fecha límite de terminación de los citados pasos, que permitían una mayor permeabilidad entre los distritos de La Almozara y ACTUR-Rey Fernando y la entrada de los ciudadanos al recinto de dicho acontecimiento. En su extremo oeste se ubicó el Puente del Tercer Milenio, el cual cerraba el último tramo del Tercer Cinturón (Z-30) y constituía el principal acceso viario que conectaba las avenidas de la Expo 2008 y de Ranillas, dejando al sur la zona del Rastro y la Estación Intermodal de Delicias. Fue inaugurado el 7 de junio de 2008. 

Su construcción –en el marco de las obras de Acondicionamiento del Meandro de Ranillas– fue encargada al ingeniero oscense Juan José Arenas, autor del Puente de la Barqueta en la Exposición Universal de Sevilla 1992. Pues bien, el que nos ocupa pertenece también a la tipología de arcos atirantados por el tablero con cuatro apoyos, realizado por la empresa Dragados, S.A. Tiene una longitud de 270 m por 43 de anchura, al tiempo que su luz es de 216 m por 35 en el tablero. Esa distancia de luz del arco de hormigón blanco lo convierte en uno de los que tienen mayor longitud del mundo. Igualmente, tiene una altura de 36 m y dispone de 164 cables o péndolas. 

La anchura del puente permite circular a los automóviles por seis carriles, tres en cada sentido, al tiempo que dispone de dos carriles para bicicletas y dos para viandantes. Estos últimos corresponden a los laterales, en los cuales hay dos estructuras metálicas curvas acristaladas que facilitan la protección a los paseantes de las adversas condiciones meteorológicas. 

Si bien ese viaducto es similar al de la Barqueta de Sevilla, lo cierto es que sus avances son notables, pues el hormigón ofrece mejores prestaciones que el acero del paso sevillano, y lo mismo en cuanto a las dimensiones y el coste económico de esos materiales. En suma, la infraestructura del Tercer Milenio constituye una gran fábrica, ya reconocida y laureada con el Premio de Ingeniería ACHE en obra civil y representa un ejemplo de la moderna Zaragoza que se pretendía lograr con el acontecimiento. 

A 250 m de distancia del anterior viaducto y mirando hacia oriente se construyó el Pabellón Puente, diseñado por la arquitecta iraquí Zaha Hadid, que fue el acceso principal de los peatones al Palacio de Congresos, por ejemplo; amén de lugar de exposiciones, como se deduce de su propio nombre. Su diseño es singular, dado que simula un gladiolo tumbado, oblicuo al cauce fluvial, en donde el lado menor, de 5 m de ancho, está colocado en la margen derecha del río Ebro, y el de 30 m en la orilla opuesta. La plataforma tiene dos apoyos en los extremos y otro central en una isla del río, con una longitud de 270 m (igual que el Tercer Milenio) y su luz es de 185 m. El material utilizado es de acero protegido por una capa de hormigón proyectado.  

En cuanto a la cubierta del pabellón, se compone de paneles triangulares de cristal y ‘GRC’ (hormigón y fibra de vidrio), con una gama de diez tonos de grises que dan al conjunto un original aspecto irisado y simulan las escamas de un tiburón. En el interior se consigue una temperatura muy agradable, especialmente durante el verano con una reducción de 4 ºC respecto al exterior, además de las vistas del entorno y el disfrute con las actividades que alberga. Por esa obra, Zaha Hadid recibió el Premio Pritzker en 2004, equivalente al Nobel de Arquitectura, y fue la primera mujer que lo consiguió. 

En el interior del Pabellón se han realizado varias exposiciones, desde la primera que tuvo lugar con el título ‘Agua, recurso único’, hasta la actual de ‘Mobility City’, primer Museo Tecnológico de la Movilidad en el siglo XXI, referencia mundial de las ciudades del futuro y del movimiento de personas.

A 90 m, aguas abajo del Pabellón Puente, se erigió la Pasarela del Voluntariado o de Manterola, llamada así, en primer lugar, en honor de los 1.200 voluntarios que participaron en el acontecimiento, y, en segundo término, por el autor del proyecto, el ingeniero Javier Manterola (fallecido tristemente el pasado 12 de mayo). También es conocida popularmente como ‘pincho’ por el mástil de 77 m de altura y una inclinación de 60º con el tablero horizontal. 

La Pasarela, curvada y de caminantes, tiene una longitud de 188 m y una anchura de 4,5; y está sustentada por 46 tirantes de acero y vidrio de seguridad. Dispone de pararrayos y de una baliza para la señalización aérea. Se caracteriza por su originalidad, esbeltez y elegancia; y, sin duda, aporta una imagen innovadora y señorial a la ciudad de Zaragoza y constituye uno de los símbolos de la Exposición Internacional 2008. A ella hay que añadir, por supuesto, los dos iconos de la reciente modernidad zaragozana, cuales son los viaductos del Tercer Milenio y el Pabellón Puente. 

 A modo de síntesis de los pasos sobre el Ebro en Zaragoza, recordemos que suman un total de 9 puentes y 2 pasarelas, incluyendo en los primeros los del AVE y el Pabellón Puente para paseantes y exposiciones; en tanto que las pasarelas corresponden a las del Azud del Ebro y el Voluntariado, a las que podría unirse la plataforma central del paso del Pilar, que es para viandantes. Al mismo tiempo, cabe recordar que las infraestructuras están equilibradas desde el punto de vista geográfico, toda vez que cuatro están en el centro urbano (el de Piedra, el Pilar, La Almozara y Santiago), dos al este (Unión y Giménez Abad) y dos al oeste (Tercer Milenio y Pabellón Puente). Igualmente ocurre con las pasarelas, una a cada lado: Azud del Ebro al levante y Voluntariado al poniente.    

En definitiva, la permeabilidad del Ebro se puede considerar bien dotada de medios, tanto para peatones como para vehículos y el ferrocarril, y está bien distribuida en el centro del casco urbano y los extremos para permitir las comunicaciones intra e interurbanas. A más, varios viaductos forman parte de los iconos de la ciudad, como los realizados durante la Expo 2008, los que evocan tiempos pretéritos, como el de Piedra, y los distinguidos de oriente, cuales son los de la Unión, Giménez Abad y AVE. 
El recuerdo de los puentes nos puede servir de orgullo a los ciudadanos y de interés general para disfrutarlos cuando paseamos por las riberas del Ebro.