Opinión

Puentes y almenaras del Canal Imperial de Aragón (V)

Las aguas del Canal Imperial de Aragón fluyen escoltadas por cuantiosos puentes y almenaras, y estos son tan prolijos que consideramos más adecuado centrarnos en unos pocos emplazados en nuestra geografía aragonesa
José Garrido Palacios

Las aguas del Canal Imperial de Aragón fluyen escoltadas por cuantiosos puentes y almenaras, y estos son tan prolijos que consideramos más adecuado centrarnos en unos pocos emplazados en nuestra geografía aragonesa. En ese sentido, nos ceñimos a los puentes de Valverde en Mallén, de Gallur y de América, ya en el caserío de la capital zaragozana; y en cuanto a las almenaras, citamos la de San Martín en Alagón y las de San Carlos y Santa Engracia en Zaragoza.

Los puentes del Canal tienen elementos comunes en razón a su construcción de ladrillo o roca con bóvedas rebajadas y paredes ciegas, al modo de los franceses, pero se distinguen de estos en los vanos para el paso de las caballerías que arrastran las barcas que discurren por la vía fluvial. El puente de Valverde, por ejemplo, mantiene la anchura del cauce y en los extremos dispone de dos vanos de pequeñas dimensiones por los que pasan los animales.

El puente de Gallur es algo distinto, dado que, si bien el arco originario era parecido al puente anterior, el cauce se estrechaba para dejar espacio a un camino de sirga en un extremo, el cual permitía el paso de las caballerías de tiro y la tracción de los buques por debajo del puente sin tener que desenganchar las jarcias. Ahora bien, esta infraestructura se modificó en los años treinta del siglo XX con el propósito de dotarla de mayor anchura, que facilitaba el cruce de lado a lado de vehículos y carros, y de pasarelas laterales voladas con barandillas de hierro, para el paso de viandantes.

En tercer lugar, el puente de América fue levantado en 1786 con ayuda de personal del Regimiento de Infantería «América n.º 40», que le dio nombre y fue enviado al lugar por las continuas revueltas populares y los problemas laborales. En origen, el puente tenía un solo vano y desde él se divisaba una amplía panorámica de la capital aragonesa, su huerta, los vastos viñedos y un largo recorrido del cauce.

Durante los Sitios de Zaragoza 1808-1809, la obra fue destruida por los franceses, de modo que se erigió de nuevo en 1815 por el mismo Regimiento con características similares. Más tarde, ya en 1903, ese puente fue sustituido por el actual del ingeniero José María Royo Villanova y el arquitecto Ricardo Magdalena, levantado con material de hierro sobre pilas de fábrica, amén de barandillas y farolas modernistas diseñadas por el segundo. Estas mejoras aportaron al viaducto un aspecto señorial, aparte de permitir el paso del tranvía eléctrico. Por último, en 2009, se ampliaron las aceras y la calzada para aumentar los carriles de circulación.

Otros elementos arquitectónicos del Canal son las almenaras, voz procedente del árabe ‘al-minhara’, con significado de ‘canal’, aunque la RAE la define en Zaragoza como «zanja por la cual conduce al río el agua que sobra en las acequias», así como la «compuerta para la distribución del agua de riego». Pues bien, esa es la función que cumplen las almenaras a lo largo del Canal Imperial con tres tipologías distintas: de riego, desagüe y mixta (riego y desagüe).

Una de las almenaras más espectaculares es la de San Martín, también conocida por las ‘Escalerillas’, ubicada junto a las murallas de Grisén, cruce del acueducto de la vía fluvial con el río Jalón, dotada de una potente cascada orientada hacia Alagón y fuente de alimentación de la acequia de La Joyosa. Todo ello se ubica en el paraje llamado El Caracol (Alagón), de gran interés para disfrutar de la naturaleza.

Ya en el núcleo de Zaragoza, inmediata a las esclusas de Casablanca, está la almenara de San Carlos, con arquitectura típica del Canal, de un piso, que cobija tres bocas de compuertas con arco adintelado que distribuyen el agua. Hay edificios anexos con un molino harinero y un batán, que formaban parte de la primera industrialización de la capital zaragozana.  

Al este de la almenara anterior, en Torrero, en el paseo de Colón y a la altura del colegio de San Antonio de Padua y el Centro de Salud ‘Canal Imperial’, se encuentra la almenara de Santa Engracia en buen estado de conservación. Desde esta fábrica se derivaba agua hacia la acequia de El Plano para regar las huertas del entorno. Su construcción es sencilla, con ladrillos de color rojo y amarillo para darle mayor interés ornamental.

A estas almenaras podríamos añadir otras muchas, hasta treinta y una que tuvo el Canal Imperial, de las cuales la mitad han sido demolidas y otras se encuentran en claro estado de deterioro. Así y todo, nos queda el recuerdo de su utilidad durante más de dos siglos, la añoranza de su empleo para el desarrollo de Zaragoza y el disfrute de los bellos paisajes que han proporcionado a los viandantes.