Opinión

Beneficios del agua del Canal Imperial de Aragón (y VIII)

En este último artículo dedicado al Canal Imperial queremos poner el acento en las necesidades recientes del agua y las respuestas de los organismos oficiales con los beneficios aportados.

José Garrido Palacios

En este último artículo dedicado al Canal Imperial queremos poner el acento en las necesidades recientes del agua y las respuestas de los organismos oficiales con los beneficios aportados.

Recordemos que de los usos iniciales del riego y la navegación por la vía fluvial se ha pasado al riego de mayor intensidad y al abastecimiento a las poblaciones del entorno y al sector industrial, especialmente.

En cuanto al caudal del Canal y el riego intensivo en la agricultura, en 1952 se inauguró el pantano del Ebro (aunque la expropiación de los terrenos tuvo lugar en 1932, durante la II República), formulado por Manuel Lorenzo Pardo, primer director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, con el fin de mantener el caudal del río todo el año y, por tanto, del Canal Imperial. Andando el tiempo, entre 1965-1975, se realizó el dragado completo de la vía fluvial y el revestimiento del cauce con hormigón, acorde con el proyecto de Gabriel Faci Iribarren, a la sazón director del Canal. 

En lo que atañe al abastecimiento de la población, el crecimiento de esta ha sido espectacular, sobre todo en Zaragoza desde la llegada del Canal a finales del siglo XVIII. A modo de síntesis, traemos a la memoria que en 1800 la capital tenía 120.665 habitantes (18,31% de Aragón) y en 2023 llegó a 683.949 habitantes (49% de la misma entidad). En definitiva, las necesidades de agua se han multiplicado por 5,6 en 223 años.

En el abastecimiento de agua a los vecinos de Zaragoza no podemos olvidar la construcción de la Fuente de los Incrédulos en Casablanca en 1784, ya comentado en otros trabajos, ni tampoco la llegada del agua a la Fuente de la Princesa en la plaza de España en 1845, seguido por otras fuentes en el caserío zaragozano. Ahora bien, el salto cualitativo de ese abastecimiento tuvo lugar en 1912 a iniciativa del alcalde doctor Cerrada, con la construcción de depósitos y redes de distribución y alcantarillado, así como instalaciones para realizar el clarificado del agua.

Todo ello dio lugar al complejo actual compuesto por los Depósitos de Distribución de Casablanca y la Planta Potabilizadora (puesta en marcha en 1965), con agua procedente del Canal Imperial de Aragón y del embalse de Yesa (con estación intermedia en el embalse de la Loteta, término de Gallur), amén del sistema alternativo del río Ebro a su paso por Zaragoza en casos excepcionales. 

Respecto al beneficio del agua industrial, sería prolijo el detalle de las empresas y sus necesidades, pero sí es menester recordar que en 1982 se puso en marcha en Figueruelas (provincia de Zaragoza) la General Motors, luego llamada Opel España y ahora Stellantis Europe (o Stellantis Zaragoza en nuestro caso particular), la cual ha llegado a tener 10.000 empleos directos y el triple de indirectos, mas hoy solo tiene la mitad de los directos por la externalización de determinadas tareas y la nueva estructuración del grupo automovilístico.

Tampoco podemos olvidar otras industrias de gran relevancia en Zaragoza, que utilizaban el agua del Canal Imperial y han contribuido al desarrollo económico de sus habitantes, tales como las fábricas de Tudor, cervezas la Zaragozana, vidrios La Veneciana, Harinas La Imperial, Fundición Averly, Carde y Escoriaza, Criado y Lorenzo, Chocolates Orús, tejidos Dámaso Pina, etcétera; amén de los actuales complejos de Saica, Plaza Imperial y puerto Venecia.  

Otro beneficio incuestionable del Canal es, por ejemplo, el medio natural que flanquea las aguas de su cauce. A lo largo de su recorrido podemos disfrutar de ecosistemas diferenciados, cuales son los de la huerta zaragozana y otros núcleos urbanos, el de la estepa, al sur de la capital, y el del propio cauce con la presencia de gran diversidad vegetal de fresnos, álamos, chopos, plátanos de sombra o sicómoros y tal; al igual que la riqueza de fauna con aves, mamíferos, reptiles, etc. Destacamos la presencia de la almeja ‘margaritífera auricularia’ o margaritona, que desapareció de los ríos europeos en el siglo XVIII y hoy, en peligro de extinción, se encuentra en el Canal.

El Canal Imperial es un camino de vida y disfrute para peatones, deportistas, ciclistas y observadores de la naturaleza; un deleite para mayores, jóvenes y niños; un lugar de encuentro del medio urbano con el rural y de humedales entre sí: los ríos del Jalón y el Ebro, el embalse de la Loteta, galachos menores en Gallur y otros pueblos; también conecta parques naturales a lo largo de su trayecto, desde El Bocal hasta el confín de Zaragoza. Por otro lado, en la misma vía fluvial se pueden encontrar especies invasoras, tipo mejillón cebra o el cangrejo americano en las acequias inmediatas.

En suma, este artículo pretende mostrar el valor económico, social y natural del Canal Imperial; y, sobre todo, el de invitar a los lectores a disfrutar de su compañía.