Opinión

El primer festival

Muchas veces me han preguntado cómo se fraguó este festival de cine tan especial y, que yo sepa, único en el mundo.
Javier Mesa
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Muchas veces me han preguntado cómo se fraguó este festival de cine tan especial y, que yo sepa, único en el mundo. Y es que no olvidemos que significa la unión, la invencible sinergia entre una ciudad como DAROCA, amante del Cine, y un CENTRO PENITENCIARIO que, por unos días, se vuelca completamente con las visitas de los cineastas que lo convierten en un auténtico plató cinematográfico, y a sus internos en activos y multifacéticos trabajadores de este mundo mágico.

Sin embargo, lo cierto es que, en esencia, no hay casi nada nuevo bajo el sol. Otros festivales nos marcaron previamente el camino: Zaragoza, La Almunia, Fuentes… Recuerdo cuando, allá por el 2006, me encontraba en los preparativos de la Gala de clausura del FESTIVAL DE CINE DE FUENTES DE EBRO, viendo con asombro cómo un gran equipo de voluntarios se involucraba totalmente, prestando su tiempo y esfuerzo hasta en lo más nimio. Al día siguiente, en la Gala, el pueblo de Fuentes participaba activamente y abarrotaba una sala que cumplía así su propósito de representar la auténtica fiesta del Cine Aragonés. Era entonces cuando este equipo de amantes del Cine respiraba tranquilo. La edición había sido un éxito.

Y es que cualquier edición de un festival de cine tiene que sortear muchas dificultades para su realización aunque contemple, tras de sí, doce años exitosos. Y no digamos ya la primera edición, nuestro primer festival en Daroca.

En primer lugar, debíamos crear el “efecto llamada”, tanto para los directores y sus obras a concurso como para conseguir atraer a las grandes estrellas a homenajear. Respecto a esto último, fue Jorge Sanz (quien vino de la mano amiga y providencial de Vicente Haro) quien lo expresó con exactitud: “Si en España levantas una piedra, te salen decenas de festivales de cine que te quieren hacer un homenaje – a él o a otros, se entiende -. Sin embargo, ninguno como éste, que no sólo te permite entrar en una cárcel sino también rodar “codo a codo” con los componentes de un increíble y alucinante TALLER DE CINE PENITENCIARIO”. Ésa tenía que ser nuestra “carta de presentación”. Una modesta Escuela de cine fundada en 2005 que, años más tarde y gracias a Rubén Pérez Barrena y Mª José Moreno, iba a adquirir mimbres profesionales y “casi mágicos”.

Sin embargo, para atraer a los directores de cine y sus obras, además del punto distintivo del ámbito penitenciario, debíamos ofrecerles algo nuevo, en aquella época, en Aragón. Un festival enteramente ONLINE en su primera fase de visionado y votación (utilizando los recursos que ya habíamos ensayado en nuestra revista penitenciaria en internet, LA OCA LOCA), y que además admitiera CORTOMETRAJES REALIZADOS “EN CUALQUIER FECHA”. El aviso era claro. Nos comprometíamos a que un Jurado riguroso, compuesto por profesionales reconocidos y otras personalidades del sector (como nuestros amigos de la TERTULIA DE CINE PERDIGUER, decana en Aragón, ya representados en esa primera edición por Fernando Gracia) concediera premios a obras que, habiendo circulado durante dos, tres o más años por otros festivales, descansaban injustamente en un cajón, casi olvidadas, acumulando polvo.

Asimismo, el público debía tomar parte activa y VOTAR, a través de internet y presencialmente, tanto en el cine de Daroca como en el del propio centro penitenciario.
Como afirma Mª José Moreno, homenajeada aquel primer año 2012 -junto a Paula Ortiz-, y que rodó entonces con nosotros un divertidísimo guión, H2BAJOCERO, coescrito por Luis Majarena, todo lo anterior iba a convertir a nuestro festival en un “canto a la libertad”, un festival “libre entre rejas”, un auténtico y virtual “agujero” en la muralla del centro penitenciario.

Y algo esencial, ya en esa primera edición comenzamos a hacer grandes amigos. Recuerdo al director, productor y actor, Jesús Soria, ganador de aquella primera edición con su “JE DETÉSTE”, asistiendo emocionado a su proyección en el centro penitenciario junto a unos treinta internos en un respetuoso y atento silencio que, al final, le daban sus sinceras enhorabuenas. Jesús no lo olvidó y desde entonces ya forma parte de la “familia” del Festival, propiciando, además, su crecimiento gracias al premio “MMS DISTRIBUCIÓN”.

También recuerdo cómo, desde el AYUNTAMIENTO, su Concejal de Cultura Javier Seco, empeñado en facilitarnos todo lo necesario para esa primera edición - que a mí, sinceramente, me parecía inalcanzable por el indispensable desembolso inicial - debió de pasar “las de Caín” presentando las cuentas a dicha institución. Se quejaba, de hecho juraba en arameo, pero su amor por el Cine siempre vencía.

Y Luis Larrodera, gran amigo ya desde un rodaje que hicimos en el centro penitenciario en 2010: el cortometraje JAQUE, con Nacho Rubio, Jorge Asín y Marianico el Corto, entre otros. Recuerdo que, el día de la primera Gala de clausura, estábamos Mayte Vilchez – de la COMARCA CAMPO DE DAROCA -, él y yo comiendo en un restaurante de la localidad. Un comedor lleno de gente. Y entonces voy yo y le enseño la escaleta de guión que había escrito para él, para la Gala. La comienza a leer. Y, de repente, se pone de pie y delante de todo el mundo grita: ¡¡¡ESTO ES UN DESASTRE!!! ME VOY AHORA MISMO, ME VOY, ME VOY ¿Te acuerdas Mayte? Inmediatamente los tres nos echamos a reír. Evidentemente era una broma típica de Luis, para romper el hielo y crear confianza entre nosotros. Desde entonces, Luis viene todos los años como “agua de mayo” para salvarnos la Gala (y nunca mejor dicho).

En fin, ya veis que la lista es interminable y por eso pido disculpas a patrocinadores, homenajeados, colaboradores y demás grandes amigos del festival a quienes no me haya referido en este artículo.

Desde entonces, este proyecto ha ido fraguando y consolidándose poco a poco. A fuego lento, pasamos de 83 obras recibidas en 2012, la mayoría nacionales, a más de 800 en 2023, de más de 60 países de los 5 continentes. Y hemos disfrutado de cortometrajes nominados y ganadores de PREMIOS GOYA, CANNES, ÓSCAR, SUNDANCE, TORONTO, BERLÍN y otros grandes festivales internacionales.

Y, finalmente, os voy a contar una anécdota que explica la razón fundamental por la que este Festival siempre será un éxito, al igual que el de Fuentes de Ebro y seguramente tantos otros. Una anécdota que repito por segunda vez en este foro debido a que, además, refleja fielmente el modo de ser en esta tierra darocense.

Tengo borrado el año de mi memoria, pero sí recuerdo que, en una de las Galas del Festival de Cine, con el público abarrotando la sala y ya sentado en sus butacas, comenzaron a fallar todos los medios técnicos audiovisuales y de sonido, uno tras otro, pese a haber funcionado perfectamente el día anterior. En la cabina de proyección, con Jaime Castejón y David Martín, todo eran nervios.

Y, en ese momento, se nos acercaron unas cuantas personas del público, de Daroca, y viendo lo que ocurría comenzaron a arroparnos afectuosamente con frases como: “No os preocupéis”, “Va a salir genial igualmente”…y otras por el estilo.

Poco después todo se arregló y volvió a funcionar perfectamente. Pero ese apoyo incondicional, esa cercanía tan afectuosa y familiar de TODO DAROCA hacia nosotros y el Festival, hizo que nos diéramos cuenta de lo privilegiados que somos por compartir nuestras vidas con las suyas y hace que, cada nuevo año, nos sintamos “en casa”.

Os lo agradecemos de corazón, deseándoos una FELIZ NAVIDAD Y UN GRAN AÑO 2024.

¡Millones de gracias!