Opinión

A Pepe Carabias... Más que al arroz con leche

Pocos actores hay, y en este caso particular que nos ocupa podemos asegurar que ninguno, que nos hayan acompañado tanto, de un modo tan familiar, tan cercano y tan entrañable, a lo largo de nuestras vidas.
Javier Mesa
photo_camera Javier Mesa

Pocos actores hay, y en este caso particular que nos ocupa podemos asegurar que ninguno, que nos hayan acompañado tanto, de un modo tan familiar, tan cercano y tan entrañable, a lo largo de nuestras vidas.

Su biografía es inabarcable. Y es que este hombre, pequeño de estatura pero grande de talla artística, ha tocado todos los palos: cine, teatro, series de televisión, concursos televisivos, presentaciones de programas, actor de doblaje, escritor de libros, guionista, publicidad, circo, ha grabado cinco discos de música…y, además, también ha puesto la voz y la vida a Pepe Soplillo, un «teleñeco» creado especialmente para él, para Televisión Española en el programa El kiosko, siendo el único actor español que ha trabajado con Jim Henson. ¿Quién da más?

Cuando con apenas 16 años a Pepe Carabias le llegó su primera oportunidad profesional en el teatro, sus padres lo celebraron con un no, en principio, rotundo. Ante sus quejas, la madre se fue ablandando, "bueno, por una función no pasa nada…", pensó la pobre mujer a la que ni se le pasó por la cabeza que 58 años después su hijo continuara ejerciendo y amando la profesión de actor "como un adolescente".

Después vendrían el Cine y, sobre todo, la televisión. En el primer género, demostrando ser un consumado maestro de la Comedia y en el segundo, un artista irrepetible, cuyos personajes han quedado grabados para siempre en nuestra retina, convirtiéndose en historia pura de la Televisión.

En nuestro recuerdo está su presencia como el monstruo Luis Ricardo "cantidubi, dubi", palabra que se inventó María Luisa Seco y que acabó en el léxico de finales de los 70. El monstruo de Sancheztein fue un encargo para Guillermo Summers que creó en 1977: un concurso de carácter cinéfilo e infantil, con espíritu de La familia Monster, que se ambientaba en las mazmorras donde surgía una criatura tan obediente y tenebrosa como Luis Ricardo.

Inolvidables intervenciones en el “Un, dos, tres” de Chicho Ibáñez Serrador y en las series “Los ladrones van a la oficina”, “Farmacia de guardia”, “Águila roja” y “Cuéntame cómo pasó”, en la que le hicieron un papel a su medida para manejar un muñeco, que en lugar de ser Pepe Carabias era Pepe Camuñas.

Pero si hay un papel que al actor le haya dado "muchas satisfacciones" profesionales y personales es el del patriarca gitano (el papa gitano) que interpretaba para el dúo cómico Cruz y Raya. "Y no sólo porque estuve muchísimos años haciéndolo sino porque allá donde voy que haya una comunidad gitana me reciben y me celebran con un cariño y con un respeto enorme. Nunca he sentido, y nunca me ha llegado, que molestara a nadie con ese papel sino, al revés, siempre me han animado mucho y yo le estaré por ello enormemente agradecido a toda la comunidad gitana", dice el hombre de la voz de tantas animaciones que ama a este personaje físico que, sin embargo, no tiene voz. "Sí, es curioso…"

Y es que ha puesto voz a personajes tan conocidos como el Pequeño Saltamontes de 'Kung Fu', el Pájaro Loco, el mejor amigo de 'Vicky el Vikingo', 'Un médico precoz', Pepe Soplillo, Hugo o Benji, además de dirigir doblajes.

Todo ello conforma una carrera larga, brillante y prolífica que continúa para nuestro disfrute. Sin embargo, ha confesado que lo que más ilusión le hace es que, por la calle, continúen llamándole Luis Ricardo, su personaje en aquel mítico programa infantil de finales de los 70. "Me dicen que merendaron conmigo toda su infancia y yo les reclamo que nunca me invitaron", ríe.

Y es que cuanto más conocemos de este gran madrileño ilustre, forzosamente más le tenemos que querer. Así es, como él le dice a su nieta Luna …más que al arroz con leche.