Opinión

La naturaleza y su importancia en la producción de alimentos

Quienes hemos estudiado algo de agronomía sabemos que los mejores suelos son aquellos que tienen un buen contenido de materia orgánica, una buena estructura y textura y un contenido de nutrientes adecuado. En la naturaleza, estos suelos se han ido generando a lo largo de cientos y miles de años. Degradarlos es cuestión, en ocasiones, de meses o años. 


 

Javier Lorén
photo_camera Javier Lorén

Quienes hemos estudiado algo de agronomía sabemos que los mejores suelos son aquellos que tienen un buen contenido de materia orgánica, una buena estructura y textura y un contenido de nutrientes adecuado. En la naturaleza, estos suelos se han ido generando a lo largo de cientos y miles de años. Degradarlos es cuestión, en ocasiones, de meses o años. La erosión tanto hídrica como eólica contribuye a ello, así como la mineralización si las prácticas de cultivo no son correctas y favorecen estos procesos. La pérdida de materia orgánica de los suelos los empobrece. En climas áridos o semiáridos, estos procesos de degradación se hacen más patentes. Por ello, si queremos una agricultura productiva, necesitamos unos suelos ricos. Evidentemente hay cultivos hidropónicos y aeropónicos que no necesitan el suelo convencional. En muchos invernaderos y en instalaciones de cultivo vertical, se producen alimentos sin suelo convencional. Sin embargo, la superficie dedicada a ello es muy reducida comparada con la producción sobre suelo convencional.  

La agenda 2030, entre otras muchas cosas, también pretende el desarrollo de suelos ricos que sean más productivos y que contribuyan a reducir el hambre. Un compromiso de la UE, y de la propia agenda, que conviene recordar que se aprobó por la gran mayoría de países del planeta. 

Por otra parte, es evidente que los regadíos producen más que los secanos, entre 4 y 6 veces más en muchos lugares del mundo. Los regadíos necesitan agua que no siempre está disponible. Por lo tanto, hay que asegurar, primero, que los actuales regadíos tengan agua suficiente, fomentando y apoyando la modernización, de manera que se produzca más alimento por unidad de volumen de agua. Ser más eficientes es una necesidad y alcanzar la eficacia una obligación. Actualmente, la digitalización y la aplicación de la agricultura de precisión son unas herramientas que requieren inversión, pero que se demuestran muy útiles para producir más y mejor, con menos recursos. En Aragón, conviene desarrollar los nuevos regadíos pendientes y las infraestructuras del actual plan hidrológico nacional. Esto requiere inversión y proactividad, pero es el camino para que nuestra agricultura sea rentable, y esté en equilibrio con el medio ambiente. Suelos ricos, agua en cantidad y calidad suficiente, junto con las técnicas agrarias y la tecnología de última generación son una garantía para la producción de alimentos.

Por otra parte, conviene recordar que el ser humano no está solo en el planeta. Hay muchas especies, muy útiles para los ecosistemas y también para el hombre que, si se pierden, reducirán los equilibrios del planeta y pondrán en peligro la biodiversidad. ¿Por qué es importante la biodiversidad? ¿Es antagónico preservar la biodiversidad y producir alimentos?  La biodiversidad es un pilar fundamental de los ecosistemas del planeta y estos son muy importantes para el conjunto de las estructuras biológicas, físicas y químicas de nuestro planeta y por supuesto para el hombre. Su equilibrio es necesario. Con relación a la segunda pregunta. La producción de alimentos en la cantidad necesaria para que no haya hambre en el planeta es compatible con la preservación de la biodiversidad. Quizás, convenga recordar, por ejemplo, la importancia de los polinizadores para que disfrutemos de muchos alimentos necesarios. Los seres vivos que constituyen la biodiversidad pueden ser fuente de información vital para la adaptación de los ecosistemas y del ser humano al cambio climático. Los científicos continúan alertándonos a los ciudadanos, a los políticos y a las empresas de la necesidad de actuar, porque se está acelerando el cambio climático y sus consecuencias para todos, especialmente para los más vulnerables. A estas alturas, casi nadie duda de que una gran parte del cambio climático es de origen antropogénico. El hombre necesita a la naturaleza para producir alimentos. Procuremos que esta esté en el mejor equilibrio posible.