Opinión

La bendita ilusión

Según el primer gran estudio demoscópico elaborado por Cofidis en colaboración con GFK, que pretende medir el estado de "ilusión" de España, en Aragón, y a pesar de que tenemos más de 100.000 parados, es curioso que encontrar un puesto de trabajo o mejorar el que se tiene no figura entre las principales ilusiones de los aragoneses. Es algo que contrasta con lo que ocurre en la mayoría de las regiones españolas, en las que encontrar empleo sí forma parte de los principales asuntos que proporcionan ilusión y motivan al personal.

Según el primer gran estudio demoscópico elaborado por Cofidis en colaboración con GFK, que pretende medir el estado de "ilusión" de España, en Aragón, y a pesar de que tenemos más de 100.000 parados, es curioso que encontrar un puesto de trabajo o mejorar el que se tiene no figura entre las principales ilusiones de los aragoneses. Es algo que contrasta con lo que ocurre en la mayoría de las regiones españolas, en las que encontrar empleo sí forma parte de los principales asuntos que proporcionan ilusión y motivan al personal.

Pero quizá todavía sea más curioso y, también para algunos, paradójico, que lo que más nos ilusiona a los mañicos -según la encuesta de marras- es hacer un viaje, seguido de adelgazar y de tener más tiempo para uno mismo. Es decir, serían aspectos ciertamente lúdicos los que figuran en los primeros puestos del ranking del deseo de la gente de esta tierra. ¿Están de acuerdo con ello? ¿Qué les parece esta postura?

Teniendo en cuenta que las encuestas hay que interpretarlas siempre en su contexto y valorar adecuada y prudentemente los posibles sesgos que las distorsionan, lo que nos dicen estos datos sociólogos es simple y llanamente que en Aragón el tema del paro o del empleo parece no estar dentro de nuestras motivaciones fundamentales, y que nos ilusiona más que encontrar trabajo hacer un viaje de ensueño, tener una espléndida figura, disponer de tiempo libre, darnos un agradable paseo o, simple y llanamente, celebrar reuniones familiares para estrechar los lazos de sangre. Todo esto antes que conseguir un trabajo o una cierta estabilidad laboral.

Si las encuestas no nos engañan me atrevo a afirmar que los aragoneses tendríamos una más que aceptable salud mental, ya que lejos de entrar de cabeza en la psicosis colectiva de ruina y de desastre que invade España, vamos por libre y seguimos considerando más importante el divertimento que la maldita y enfermiza obsesión por superar “la crisis” y conseguir trabajo.

Algunos pensarán que estamos locos y que no somos conscientes de la gravedad del problema que impregna este momento social. Incluso nos pueden tachar de frívolos e inconscientes. Pues se equivocan los que así piensan. Un servidor está convencido de que es justo al revés. Que somos gente sana, madura y equilibrada. Que priorizamos el “carpe diem”, disfrutar de la vida, y sobre todo de las relaciones familiares, eje esencial de cualquier sociedad civilizada y sana mentalmente. En suma, que somos una sociedad culta y avanzada que ve el trabajo como un medio para conseguir bienestar, pero nunca como un fin.

Los más superficiales e ignorantes pueden interpretar a la luz de los datos que los aragoneses seríamos unos “cantamañanas”, unos “cachondos mentales” permítanme la expresión, incluso unos “irresponsables”, que se motivan e ilusionan por los aspectos vacuos de la vida, en lugar de coger el toro por los cuernos y asumir una situación tan complicada como la que nos embarga. ¡Grave error, terrible equivocación, absurda creencia!

Estoy convencido de que, a pesar de las críticas que algunos ya han lanzado, de los comentarios irónicos que hemos oído, incluso del sarcasmo de las otras comunidades autónomas, nunca como en este caso creo adecuado ese aforismo que dice: “Nada es verdad ni mentira, sino del color del cristal con el que se mira”, ¿no les parece?