Opinión

¡¡Increíble, pero cierto!!

Cuando vi la noticia me quedé sobrecogido, anonadado y perplejo. Tomen nota: Izquierda Unida exige que el catalán y la fabla sean cooficiales en todo Aragón. La Chunta Aragonesista quiere que jueces, fiscales, forenses y el resto de personal de justicia estudien catalán y neoaragonés. El PSOE pide el doblaje al catalán en Aragón y quiere traductores de catalán y neoaragonés en las administraciones aragonesas.

Cuando vi la noticia me quedé sobrecogido, anonadado y perplejo. Tomen nota: Izquierda Unida exige que el catalán y la fabla sean cooficiales en todo Aragón. La Chunta Aragonesista quiere que jueces, fiscales, forenses y el resto de personal de justicia estudien catalán y neoaragonés. El PSOE pide el doblaje al catalán en Aragón y quiere traductores de catalán y neoaragonés en las administraciones aragonesas. Si ello es verdad y no se trata de una prematura inocentada propia de estas fechas, estamos ante lo que los psiquiatras llamamos idea delirante y que los profanos traducen por locura o simplemente una barbaridad.

A fecha de hoy España y Aragón se encuentran ante una situación crítica económicamente y extremadamente compleja socialmente. La economía se hunde y la famosa prima de riesgo sube y baja a su aire. El paro se encuentra en la tasa más alta de los últimos tempos, superando todas las previsiones por malas que fueran. Miles de jóvenes con excelente formación emigrando al extranjero como única salida para poder obtener un empleo digno. Familias enteras en las que no trabaja ninguno de sus miembros, agobiadas por el cataclismo económico que invade no sólo a este país sino a Europa entera. Los funcionarios viendo, incluso, en peligro su trabajo conseguido legítimamente hace años mediante una trabajosa oposición. Los desahucios provocando suicidios en algunas personas que están desesperadas al perder, irremediable y a veces injustamente, su hogar. Todos apretándonos el cinturón y reduciendo gastos al máximo. Y unos políticos, representantes de la soberanía popular, elegidos democráticamente, no tienen otra cosa que hacer que sugerir que gastemos del erario público un dinero (me da igual la cantidad que sea), en promocionar el idioma de lo que ahora quiere ser un “nuevo país”, que clama desesperadamente por salir del yugo y del expolio al que le estamos sometiendo. Sería cómico, sino fuera cierto.

Lo dicho, o a algunos se les ha ido la pinza, como se dice coloquialmente, o es una broma macabra, o, en el peor de los casos se trata de una muestra palpable del nivel que tiene nuestra clase política y que nos explica en buena medida el porqué de nuestra situación actual. Hablar en fabla o en “fragatino” es curioso, si se quiere romántico, quizá una reminiscencia popular. Pero de ahí a darle promoción, cobertura legal e incluso imposición administrativa para los funcionarios públicos, es una frivolidad inaceptable que, además hoy, no nos podemos permitir.

¡¡Craso error¡¡ ¡¡Terrible equivocación la mía¡¡ Pero cómo no me había dado cuenta de que es prioritario y fundamental para los aragoneses del siglo XXI saber catalán y neoaragonés para mejorar nuestra calidad de vida y construir la llamada sociedad del bienestar.

Qué torpeza la mía al no entender que es esencial que un médico forense sepa catalán para poder hacer sus autopsias y reconocimientos, en lugar de inglés que, aunque sea el idioma empleado por la ciencia, no deja de ser una invasión imperialista a la que tenemos que oponernos, faltaría más. Cómo no reconocer que es básico que un juez domine la lengua del “ducado” para sentenciar con arreglo a derecho, en lugar de conocer la jurisprudencia europea que nos rige, pero que es irrelevante en la “piel de toro” ya que, lamentablemente, si somos “diferentes” al resto de los conciudadanos del continente. Qué fallo al no darme cuenta de que resulta  prioritario “invertir” en lo que haga falta y tener traductores de catalán y neoaragonés, para que algunos ciudadanos puedan dirigirse a la Administración en una lengua básica, clave, esencial hablada por “millones” de personas en el mundo y absolutamente necesaria para el intercambio económico y el desarrollo regional.

En fin, qué ignorancia y osadía la mía al no reconocer que es perentorio una “inversión lingüística” en Aragón similar a la catalana para mejorar nuestra calidad de vida, disminuir el paro, incrementar el producto interior bruto, reducir la conflictividad social, atraer capitales extranjeros e incluso mejorar la salud mental de los aragoneses, que andan atribulados con un complejo de inferioridad brutal por no poderse expresar en los medios públicos en catalán o en el ahora llamado neoaragonés.

¡¡De aquellos barros, estos lodos!! Así se escribe la historia, me temo que los que trabajamos en la Administración Pública pronto tendremos que dominar también el rumano, el marroquí y hasta el bable, para que impere “lo políticamente correcto”, en lugar de lo sensato y prudente.

Con todos mis respetos, pero visto lo visto, si yo fuera votante de estas formaciones políticas me lo pensaría dos veces antes de darles mi confianza, y es que como dice un aforismo de autor anónimo:“La tontería es siempre más fascinante que la inteligencia. La inteligencia es limitada, la tontería no conoce límites”.