Opinión

¡Aragón es diferente!

Hace unos días he tenido que hacer unos sencillos trámites en la Jefatura Provincial de Tráfico de nuestra ciudad, y les puedo decir que a pesar de la corrección, amabilidad y eficiencia de los funcionarios que allí realizan su labor, el resultado ha sido penoso.

Hace unos días he tenido que hacer unos sencillos trámites en la Jefatura Provincial de Tráfico de nuestra ciudad, y les puedo decir que a pesar de la corrección, amabilidad y eficiencia de los funcionarios que allí realizan su labor, el resultado ha sido penoso.

Zaragoza es una de las pocas Jefaturas de Tráfico que no dispone del sistema de cita previa. Es decir, en otras ciudades uno se conecta a Internet, solicita su turno y el día y hora que le han asignado, acude para hacer los trámites que necesite y, en unos minutos, sin invertir más tiempo del estrictamente necesario, problema resuelto. En nuestra querida, inmortal y noble ciudad de Zaragoza, las cosas discurren por otros derroteros bien distintos.

El ciudadano que haya decidido hacer personalmente una sencilla gestión, debe hacerlo sin citación previa y perdiendo, digo bien, perdiendo un tiempo precioso. Para ello, lo primero que tiene hacer el día elegido es levantarse más temprano que de costumbre e ingerir un copioso desayuno, que de buen seguro le va a hacer falta para compensar la larga e irritante espera que va a tener que soportar.

Una vez haya llegado al centro en cuestión, se percata que tiene por delante un abultado número de conciudadanos que, junto con los profesionales de las gestorías, ya están esperando turno para hacer también sus trámites. Una vez dentro del edificio cogerá su turno y entonces a sentarse y a esperar. De esta forma, en una gestión que normalmente puede hacerse en diez minutos, tendrá que invertir más de hora y media. Una vez se demuestra que ¡Aragón es diferente!

Mucho se habla de las ventajas de las autonomías al acercar los servicios al contribuyente-ciudadano-usuario, pero parece que nos queda un largo camino que recorrer, al menos en nuestra Comunidad. Es incomprensible que algo tan sencillo y que está resuelto en ciudades mucho más grandes como es Madrid, y también mucho mas pequeñas, como es Ávila o Ciudad Real, en Zaragoza estemos todavía en la prehistoria. No me parece justo que la administración disponga de nuestro tiempo de esta forma, y mucho menos que uno tenga que morir al palo obligado de gestorías para trámites banales, con el coste que ello conlleva.

Durante mi dilatada espera en tan curioso lugar pude ver, eso sí, cómo los negociados de multas en cambio iban con otro ritmo. Al parecer para eso no hace falta ni coger número, ni tampoco esperar. ¡Normal, dirá algún bien pensado lector, ¡Es que en Aragón conducimos muy bien y se ponen muy pocas sanciones! O, ¿es que para unas cosas se facilita el trámite y para otras se dificulta?, puede pensar alguno ciudadano, al que pronto se tildará de paranoico.

A lo mejor dentro de unos años ya se haya incorporado el servicio de cita previa a la Jefatura de Tráfico de Zaragoza. Probablemente esto se producirá cuando los trámites se puedan hacer ya todos por Internet y no sea necesario acudir al centro en cuestión. Pero eso sí, no faltará entonces algún gestor o político que pretenderá apuntarse el tanto de la modernidad y difundirlo a los cuatro vientos, con la correspondiente complicidad de algunos medios locales afines. ¡Cosas veredes, querido Sancho!