Opinión

Albert Rivera: ejemplo de inteligencia emocional

Hemos empezado la campaña electoral y, en mi opinión, uno de los elementos clave de ella va a ser el ciudadano Albert Rivera y su partido, Ciudadanos. No voy a pronunciarme sobre su valía política, ni sobre sus posibilidades para llegar al poder, ni tampoco sobre su programa electoral y su competencia, ya habrá expertos politólogos y comentaristas que lo harán, y mucho. Me quiero detener solo en su inteligencia emocional, parcela que sí pertenece al ámbito de la salud mental y a cuyo estudio le vengo dedicando ya algún tiempo y cierto esfuerzo.

Hemos empezado la campaña electoral y, en mi opinión, uno de los elementos clave de ella va a ser el ciudadano Albert Rivera y su partido, Ciudadanos. No voy a pronunciarme sobre su valía política, ni sobre sus posibilidades para llegar al poder, ni tampoco sobre su programa electoral y su competencia, ya habrá expertos politólogos y comentaristas que lo harán, y mucho. Me quiero detener solo en su inteligencia emocional, parcela que sí pertenece al ámbito de la salud mental y a cuyo estudio le vengo dedicando ya algún tiempo y cierto esfuerzo.

Albert Rivera, a mi entender, es una persona con una más que aceptable inteligencia emocional, y ese sí es un elemento definitivo, en mi opinión, para que no solo él, sino cualquier persona que la posea, pueda llegar a obtener éxito en aquello que emprenda. Los individuos que tienen inteligencia emocional alta saben empatizar, saben transmitir con claridad y sin ambages sus ideas. Son, como dicen los psicólogos, asertivos y saben sacar rentabilidad a sus acciones defendiendo con firmeza y contundencia sus planteamientos. Los sujetos con elevada inteligencia emocional son los llamados a ser líderes y estadistas de nuestra sociedad.

La inteligencia emocional nos permite también ser flexibles, tolerantes y aceptar las críticas de forma amable y productiva. Una buena gestión de las emociones es lo que hace que no seamos anormalmente desconfiados ni suspicaces y que no veamos siempre la vida con un tonalidad negativa. Cuando uno controla y gestiona adecuadamente lo que piensa y siente, tiene muchas posibilidades de ser feliz y también de proyectar ese bienestar a su entorno. La inteligencia emocional es esencial para conseguir las metas que nos hemos trazado y, sobre todo, para tener una buena salud mental.

Mucho se habla hoy de la inteligencia emocional y de lo importante que es para conseguir objetivos. Los expertos insisten que tener una inteligencia emocional alta es más decisiva y transcendental que poseer un cociente intelectual elevado de tipo espacial, numérico, memorístico o verbal. El que tiene inteligencia emocional es un superdotado para la vida y tiene el éxito al alcance de su mano.

Un servidor, después de estar casi 30 años dedicado a la psiquiatría clínica y de haber visto a miles de personas complejas, diferentes, extrañas, raras y también enfermas, cree estar en condiciones de percibir a alguien cuando es “diferente”, pero en esta ocasión por matices positivos, como puede ser el caso del aspirante Rivera.

Espero que el poder, la erótica del poder como dicen algunos, no le cambie y que su inteligencia emocional sirva al candidato de Ciudadanos para seguir por el camino que parece haberse trazado de coherencia y prudencia. Difícil lo tiene, muy difícil en una sociedad enferma que ha perdido sus valores, y en donde todo vale con tal de conseguir el fin, por abyecto que este sea.

Muchos ciudadanos creemos que ha llegado el momento de revitalizar y regenerar a una sociedad que ha caído en “vicios” y “errores” graves. Que es preciso que un soplo de aire fresco llegue a la vida pública. Hay que “desinfectar” las heridas que se han producido y dejar que cicatricen. Pero, sobre todo, hay que hacer las cosas con mucho sentido común y sin mochilas ni peajes que hagan que unos y otros quieran cobrarse o tengan que pagar, según los casos, las deudas contraídas.