Opinión

¿De verdad somos tolerantes?

Estos días, el que más y el que menos habla de intolerancia. Intolerancia de los de Hamas, intolerancia de los israelíes, intolerancia de algún compañero de trabajo, vecino o familiar…, intolerancia. Pero qué es la tolerancia.

Estos días, el que más y el que menos habla de intolerancia. Intolerancia de los de Hamas, intolerancia de los israelíes, intolerancia de algún compañero de trabajo, vecino o familiar…, intolerancia. Pero qué es la tolerancia. La tolerancia viene definida en Psicología como la actitud de aceptar a todas las personas independientemente de sus ideas religiosas, políticas o sociales y esto supone diferenciar a las personas de sus acciones. Así, desde el punto de vista de la Psicología una persona que asesina no sería un asesino, sino una persona a quien la justicia ha declarado culpable de asesinato.

Dicho esto, a más de uno se le habrán revuelto las tripas. Pues bien, la Constitución española señala en su art. 14 que "los españoles somos iguales ante la Ley" y eso supone que todos tenemos el mismo valor, los mismos derechos y obligaciones.

Entonces, dónde está el problema, ¿por qué no nos aguantamos, nos peleamos e incluso nos matamos? El problema está en la percepción de las cosas. Pongamos un ejemplo. Imaginemos que en la Luna hay unos seres que con un gran telescopio miran la ciudad de París y aprecian la torre Eiffel. Desde la Luna esta torre se verá como un cuadrado con un punto en el centro, ¿no? Y si ahora nos pusiéramos a discutir cómo es la torre Eiffel, ellos dirían que es un cuadrado y nosotros que tiene forma de un triángulo apuntado. Por más que durase la discusión nunca nos pondríamos de acuerdo ya que tenemos percepciones diferentes de una misma cosa.

Por otro lado, no solo está la percepción de las cosas, sino también cómo hemos sido educados en la percepción de ellas. De este modo, daba yo una charla en Polonia hace unos años, en el marco de un programa europeo, con representantes de varios países a un grupo de maestras de educación infantil y les pedí que para aprender a comunicarnos bien tenían que taparse la nariz. Entonces les dije: “Tapaos la nariz con la mano como se tapan las mujeres musulmanas”, a lo que el representante de Turquía replicó: “Como hacen las mujeres”. Yo repetí: “Musulmanas”. A lo que el insistió: “Mujeres”. Así que, en contra de todos mis principios, acepté su opinión para evitar un conflicto. Este señor entendía que nuestras mujeres no son realmente mujeres porque no se tapan la cara.

Esto nos indica que, no solo vemos las cosas desde puntos de vista distintos, sino que, aun viéndolas desde el mismo punto de vista, la cultura, la religión, la educación nos obligan a verlas de forma diferente. Y ahí viene la siguiente pregunta: ¿Qué habría dicho yo de haber nacido y vivido en el mismo lugar que este turco? ¿Qué habría hecho yo de haber nacido y vivido en el lugar de un asesino?

Tolerancia es entender que todos como personas somos iguales y que tenemos el mismo valor, aunque esto no quiere decir que la justicia no pueda atribuirnos robos, crímenes, desfalcos u otros delitos.

Aceptar es reconocer valor y no juzgar. Juzgar, solo los jueces. Las personas que queramos llamarnos tolerantes tendremos que entender que cada uno tiene sus razones, que todos tenemos el mismo valor, que no tenemos que apartarnos si no es por defensa de ninguna persona, que no podemos juzgar (que juzguen los jueces) y que juntos todos podemos hacer cosas interesantes.

De ahí mi pregunta ¿realmente, somos tolerantes? ¡Navidad es tolerar!