Opinión

Comienza el desastre

Con tamaño título apocalíptico no me refiero a la demencial situación política española, que también podría, dada la continua sinrazón y falta de escrúpulos de parte de los gobernantes actuales.


 

Con tamaño título apocalíptico no me refiero a la demencial situación política española, que también podría, dada la continua sinrazón y falta de escrúpulos de parte de los gobernantes actuales.

Situación ya ampliamente apoyada (los menos) y criticada con datos y pruebas (por la mayoría) de los medios libres de comunicación.

Me refiero al desastre que supone que alguien tenga que dar la vida por aquellos a quien ama, dar ejemplo y testimonio de amor y entrega incondicional.

Un desastre con final feliz ya que, a pesar del dolor sufrido por el Protagonista y por el que sufrimos quienes creemos en Él conociendo, científicamente y no sólo por Fe, los detalles de su Pasión y muerte, nos regocijamos de su Resurrección y la del género humano que, quizá, en el otro lado, sea mejor que en éste, donde -tristemente- abundan las guerras, la pobreza, la falta de respeto, el odio y la indiferencia.

Sí, obviamente me refiero a Jesucristo. Estamos inmersos en plena Semana Santa. Una Semana desprovista para muchos de significado espiritual ya que te desean que pases unos “felices” días. Pues, no, no son felices precisamente. Sí lo son de descanso y de introspección, de seguir con las tradiciones familiares y de nuestra tierra, como vivir una procesión (desde dentro o desde fuera), una celebración religiosa o acompañar a la Virgen del Pilar a la hora nona del Viernes Santo y pedirle las Tres Gracias, como hicieron nuestros padres y abuelos.

Una Semana Santa, un Cristianismo denostado por determinados sectores alegando el laicismo del Estado (no se enteran o no les conviene enterarse de que es aconfesional) publicitando videos y publicidad que destilan odio al creyente cristiano, pero no dudan en felicitar el Ramadán a los musulmanes.

Es curioso, a nivel del pueblo, de personas normales y decentes, no hay problemas de religión; tengo amigos musulmanes que me llaman hermano (y yo a ellos); nos deseamos feliz Ramadán, feliz Navidad y no pasa nada; nos respetamos y comprendemos mutuamente. Pero, esos sectores odian lo Cristiano, hasta tal punto de renegar de los fundamentos y bases de la sociedad europea.

Pero no vamos a reblar. Como se recoge en los Sagrados Textos, los cristianos tenemos dos mejillas (incluso más), para soportar las humillaciones y vejaciones recibidas.

“Padre, perdónales, porque no saben lo que se hacen”.

Vivamos intensamente estos días (cada cual, según su Corazón y su Alma, pero siempre con respeto). Nos espera el Domingo, el Día de la Esperanza, del que tenemos una gran prueba: el Quinto Evangelio, según las palabras de S. Juan Pablo II.

Pero, esa, es otra Historia…