Wrigley dona al Ayuntamiento de Tarazona sus antiguas instalaciones, valoradas en seis millones de euros

La multinacional Wrigley ha donado al Ayuntamiento de Tarazona las instalaciones de su antigua fábrica de caramelos y chicles. Están valoradas en seis millones de euros y constan de 27.000 metros cuadrados. Los usos serán consensuados, pero no descarta concentrar en este lugar servicios municipales y construir viviendas protegidas.

Tarazona.- La antigua fábrica de caramelos de Tarazona –anteriormente de fósforos- forma ya parte del patrimonio municipal. Esta mañana se ha firmado en la notaría el documento por el que Wrigley ha donado al Ayuntamiento de Tarazona estas instalaciones, valoradas en seis millones de euros.

El propio alcalde de Tarazona, Luis María Beamonte, ha dado a conocer esta importante noticia tras firmar la donación con representantes de la multinacional norteamericana dedicada a la fabricación de caramelos y chicles. Hasta finales del año 2009, la planta turiasonense daba trabajo directo a 160 personas, la mayoría mujeres.

Beamonte ha informado de que, tras anunciarse el cierre de la factoría, el Ayuntamiento hizo lo imposible por evitar el cese de la actividad y mantener los puestos de trabajo. Sin embargo, Wrigley no cedió y continuó con sus planes de cierre hasta el final.

Fue a partir de ese momento cuando el Consistorio turiasonense inició las negociaciones para que todo el complejo pasase a formar parte del patrimonio municipal. Consta de 27.000 metros cuadrados de superficie, diez mil de ellos construidos, con naves y oficinas. Actualmente, en los planes urbanísticos figuran como suelos industriales, aunque podría cambiarse la catalogación en función de los usos.

A este respecto, el primer edil ha confirmado que “hay ideas” pero que buscará el máximo consenso con los grupos municipales y otros colectivos. Aunque ha adelantado que “podrían solucionar problemas de equipamientos municipales y aparcamiento”, ya que “esta superficie se presta para muchas cosas”

“Desde concentrar la estructura del Ayuntamiento, como brigadas, almacenes municipales, Policía Local, otros servicios complementarios como medio ambiente, Cruz Roja, Protección Civil… Imaginemos un gran aparcamiento para la zona que alivie todo el barrio y parte de la plaza España. Incluso cabe la posibilidad de que una zona tenga edificabilidad y tenga como fin construir vivienda protegida”, ha comentado.

Y es que, si algo ha dejado claro el alcalde de Tarazona, es que se plantaban y no iban "a consentir que se especulase con ese suelo después de todo lo que había ocurrido". “Hubo que luchar la cesión y duro, porque nadie está dispuesto a regalar su patrimonio y menos en estas condiciones”, ha destacado Beamonte.

En Tarazona desde 1846

La fosforera del Carmen abrió sus puertas en Tarazona en el año 1846 de la mano de Emilio Pascasio Lizarbe sobre parte del convento desamortizado de los carmelitas descalzos dedicado a Santa Teresa de Jesús. Del convento todavía se conservan el claustro –integrado en la antigua fábrica- y varias dependencias embutidas en el interior de este complejo industrial, donde sirvieron de oficinas y vestuarios a lo largo de sus años de actividad.

Esta fábrica fue conocida como la ‘catedral de los Fósforos’ por ser una de las industrias fosforeras más importantes de España, llegando a entrar en 1922 dentro del monopolio estatal de la fabricación de cerillas. Supuso un gran impulso para la vida económica de la ciudad de Tarazona, ya que se llegaron a emplear hasta 1.200 trabajadores, en su inmensa mayoría mujeres.

Exterior de las naves de Wrigley

De las cerillas a los caramelos

La fosforera del Carmen también destacó por producir maquinaria destinada al resto de cerilleras del país y, en 1956, al desaparecer el monopolio estatal, su explotación quedó adjudicada al Grupo Fierro. En septiembre de 1992, la empresa de fósforos cesó su actividad, pasando a dedicarse al sector de la alimentación. Llegó así a Tarazona la fábrica de caramelos ‘Viuda de Solano’.

Éstos nacieron en La Rioja hace 179 años, pero el corazón característico de su logo, que llegó a conquistar los mercados de más de 70 países, entró en parada en septiembre de 2009 cuando la entonces propietaria de la marca, Wrigley, anunció y ejecutó su intención de cerrar la planta de Tarazona, a la que veinte años antes se había trasladado la producción de la factoría de Logroño.

Viuda de Solano se constituyó como sociedad anónima en 1963 y perteneció a sus fundadores hasta 1988 cuando fue adquirida por el grupo aragonés Fosforera, propiedad de la familia Fierro, que creó la filial Solano Aragón en Tarazona. Sin embargo, los Fierro vendieron Viuda de Solano y Solano Aragón en 1992 a la empresa catalana General de Confitería, filial de Agrolimen, que había concentrado la producción en la fábrica de Tarazona.