Los vecinos de La Jota y Vadorrey recuperarán el acceso al tercer cinturón este mes de febrero

La construcción de varios bloques de viviendas cortó parcialmente la calle Alfonso Zapater Cerdán hace meses
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photo_camera Los trabajos de urbanización inciden ahora en la calle Jesús Burriel

Paciencia. Esa es la palabra que más se escucha entre los vecinos de La Jota y Vadorrey desde que las obras de urbanización de un grupo de viviendas en el entorno de la calle Jesús Burriel y la prolongación de Pintor Manuel Viola obligasen hace ya unos meses a cortar el acceso al tercer cinturón de la calle Alfonso Zapater Cerdán.

Desde entonces, las horas punta se han convertido para el barrio en un foco de aglomeración de la avenida de la Jota y la calle Felisa Galé, únicas vías disponibles para acceder fácilmente a la Z-30. A esto, además, se suman las plazas de aparcamiento en la calle perdidas durante todo este proceso.

Sin embargo, según las últimas informaciones de la Asociación Vecinal del Barrio de la Jota, ya se puede ver luz al final del túnel. Y es que la idea es que la apertura de la calle Alfonso Zapater Cerdán podría ser una realidad muy pronto. "Solo falta la conexión eléctrica, la capa final de asfalto, colocar la señalización vertical y pintar la horizontal. Nos juran que estará abierta en dos semanas, para el 19 de febrero", han publicado en sus redes sociales.

En cualquier caso, los vecinos se mantienen prudentes y creen que esa fecha se retrasará hasta el día 23. "Aprovecharán para echar toda la segunda capa de asfalto a toda las calles nuevas de la zona urbanizada. Pero bueno, sigamos siendo buenos y pacientes y pensemos que lo acabarán lo antes posible", indican.

MALESTAR ENTRE LA CIUDADANÍA

El malestar entre los vecinos, de hecho, se acrecentó hace solo unos días cuando se informó de que, para completar estos trabajos de urbanización, sería necesario cortar un tramo de la calle Jesús Burriel. Esto ha impedido el paso de cualquier vehículo, incluidas las líneas 39 y 50 del bus urbano que han modificado su recorrido por la ribera.

Si bien algunos vecinos apuntaban a que esto era algo bueno para el barrio, afirmando que "al fin un ayuntamiento se ha acordado del barrio" con el desbloqueo de la avenida Cataluña, la urbanización de solares y lindes con el cinturón, otros reprochaban que llevan "más de un año con medio barrio levantado, sin apenas plazas de aparcamiento, con cortes continuos de agua y luz por obras ajenas a los vecinos residentes".