Valero y Pilara, dos polluelos de halcón peregrino, encuentran su hogar en la azotea de Etopia

Los halcones ayudarán en el futuro a controlar de manera natural la presencia de otras especies que se han ido asentando en el casco urbano, como las palomas o estorninos
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photo_camera Durante este tiempo, personal municipal les alimentará dos veces al día y lo harán sin contacto directo con los polluelos

La azotea de Etopia-Centro de Arte y Tecnología se ha convertido desde hoy en el hogar de Valero y Pilara, dos polluelos de halcón peregrino. Ahí van a poder crecer de forma segura y tranquila durante los próximos meses hasta que sean independientes y puedan cazar y mantenerse por sí mismos.

Durante este tiempo, personal municipal les alimentará dos veces al día y lo harán sin contacto directo con los polluelos, para favorecer que desarrollen su instinto y costumbres, igual que si hubieran nacido en plena naturaleza.

La consejera de Medio Ambiente, Tatiana Gaudes ha explicado que estos dos polluelos forman parte del programa que está desarrollando el Ayuntamiento de Zaragoza para favorecer su nidificación en la ciudad: “El objetivo es que pueda haber una población estable de halcones urbanos en el futuro y con ello mejorar la biodiversidad y contribuir a equilibrar la presencia de otras especies”.

Gaudes ha explicado que el halcón peregrino es un ave migratoria que, cuando alcanza la madurez sexual, tiende a retornar al lugar donde nació para reproducirse. “Vamos a ir introduciendo progresivamente nuevos ejemplares para ampliar las posibilidades de que se formen parejas estables dentro del casco urbano”, ha explicado. Necesitaremos todavía por lo menos tres o cuatro años para comprobar si el programa está teniendo el éxito que todos deseamos.

La reintroducción del halcón peregrino comenzó el año pasado con tres ejemplares, a los que este año está previsto que se sumen otros cuatro o cinco polluelos, los dos primeros a partir de hoy.

Su nueva “casa” en la azotea de Etopia les permite estar protegidos del riesgo de caídas y de las inclemencias del tiempo. Además, se trata de una zona relativamente en las afueras de Zaragoza para reducir el riesgo de accidentes con vehículos pero al mismo tiempo cuenta con edificios cercanos que les sirvan de espacio seguro en el que posarse cuando comiencen a realizar los primeros vuelos.

Los halcones ayudarán en el futuro a controlar de manera natural la presencia de otras especies que se han ido asentando en el casco urbano, como las palomas o estorninos.