Los secretos hebreos de Uncastillo

La localidad de Uncastillo esconde entre sus calles algunos de los secretos de la cultura hebrea, que hoy se recuperan para ciudadanos y visitantes. Tras el descubrimiento de la necrópolis y la organización de jornadas sobre la herencia judía, el próximo paso será la creación de un centro de interpretación sobre la vida y la muerte.

Zaragoza.- Testigos de casi cinco siglos de herencia judía, las calles de la localidad zaragozana de Uncastillo esconden algunos de los secretos de la cultura hebrea en las Cinco Villas. La calle Barrio Nuevo, eje central de la antigua judería, el puente de los Judíos o la necrópolis son paradas indispensables en un viaje hacia a la Edad Media para conocer el pasado judío en Aragón. Este colectivo se integró entre los aragoneses en un tiempo en el que los fieles de iglesias, mezquitas y sinagogas fueron capaces de convivir en un mismo territorio.

Hoy, conocer esa parte del pasado de Aragón es más fácil gracias al trabajo desarrollado desde diferentes instituciones y entidades, entre ellas la Fundación Uncastillo o Proyectarte, dedicada a la creación y gestión de proyectos culturales entre los que se encuentra un proyecto de investigación científica para el futuro Espacio sobre la Vida y la Muerte de la Cultura Judía.

Así los secretos de la religión judía se dan la mano en la localidad cincovillesa, donde hace quince años, en 1992, la casualidad quiso que unas lluvias torrenciales sacasen a la luz restos óseos pertenecientes a una necrópolis judía en la zona donde hoy se encuentran las piscinas y el pabellón deportivo.

“Hasta ahora las noticias que teníamos eran las arqueológicas y quedaban la investigación documental que nos dijese cómo estaba conformada la comunidad judía de Uncastillo, quiénes vivían, de qué vivían, qué relaciones tenían con el resto de la comarca”, explica la gerente de Proyectarte y coordinadora de las Jornadas sobre Herencia Judía en Uncastillo, Eugenia Nasarre.

Capitel e inicio de columna de uno de los edificios judíos encontrados

Interpretar para conocer

Las acciones para recuperar la herencia judía en Aragón se han dividido en dos vertientes: la arqueológica y la documental. Esta última se ha visto reforzada con la publicación de un monográfico sobre los judíos en Uncastillo, realizado por el profesor y director científico del proyecto Aragón, Espacio Sefarad, Miguel Ángel Mutis. Este libro se suma a otros pasos dados para que los ciudadanos de Uncastillo y el resto de aragoneses se acerquen a esta realidad, junto a la realización de jornadas de difusión, la señalización de la judería y otras actividades como cursos de lengua hebrea.

Pero, sin duda, este plan cultural se verá culminado con la creación de un centro de interpretación sobre la vida y la muerte en la cultura judía. Aunque, como indica Eugenia Nasarre, aún es “pronto” para hablar de fechas, esta iniciativa ya cuenta con un espacio propio desde que el Ayuntamiento de la localidad cediese una casa para este fin a la Fundación Uncastillo. Y en este año se dará un “empuje” a este importante proyecto.

Una vez que este espacio esté dotado de contenido, será posible acercar la parte más desconocida de la cultura hebrea a través de restos arqueológicos, documentación y testimonios de los sefardíes que dejaron Uncastillo, así como de sus descendientes. Asimismo, se darán a conocer los pasos que se han dado en el proyecto de recuperación del patrimonio y la herencia sefardí que la Fundación comenzó tres años.

Aragón, Espacio Sefarad

Una de las tumbas de la necrópolis, formada por tres lajas

Uncastillo es tan sólo un ejemplo del esfuerzo por recuperar el pasado judío de las Cinco Villas. En esta comarca, se ha acometido un ambicioso plan de recuperación del barrio de La Corona en Ejea de los Caballeros, donde también existe un proyecto de construcción de un centro de interpretación sobre la Medicina y la Astrología judía medieval. Además, Biel contará con un centro sobre la vida cotidiana de los judíos y Tauste, con otros sobre la mujer. Además se han recuperado las sinagogas de Biel; los cementerios de El Frago, Biel y Tauste; lápidas sepulcrales en El Frago, además de ketubot o contratos matrimoniales, documentos hebreos y aljamiados.

Todos estos proyectos de recuperación de la cultura judía se enmarcan en una iniciativa mayor, impulsada por la Diputación de Zaragoza y conocida bajo el nombre de Aragón, Espacio Sefarad, que se asienta en la idea de muchos historiadores que piensan que Aragón fue el corazón de Sefarad.

Los judíos se situaban en torno al 10% de la población y se repartían por municipios de las tres provincias aragonesas, pero durante su estancia en la Comunidad tejieron una red de lazos familiares, socio-económicos y religiosos, que en ocasiones llegaron a alcanzar el 25% de la población total. Su peso demográfico se vio, y se ve, reflejado en el patrimonio, la fisonomía y la historia de los pueblos de Aragón.

Todo ello conforma un tesoro que pervive entre las calles y rincones de gran parte de la Comunidad y que ejercn un gran poder de atracción sobre el turismo y sobre los aragoneses que quieren profundizar en su pasado.

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