El increíble placer de ser engullido: éxito total del Tragachicos, un tobogán con forma de baturro

Este peculiar gigante se encuentra ubicado en la reconvertida plaza Salamero.
photo_camera Este peculiar gigante se encuentra ubicado en la reconvertida plaza Salamero.

Penúltimo día de Fiestas y los más pequeños están disfrutando de lo lindo en el Tragachicos, un tobogán con forma de baturro que se está convirtiendo en la gran atracción de estas Fiestas del Pilar 2023. Este peculiar gigante se encuentra ubicado en la reconvertida plaza Salamero y otro año más está siendo una de las sensaciones, especialmente para aquellos que lo ven por primera vez, como niños y forasteros. Durante todos los días, pero especialmente en la mañana de este sábado, las ganas de probar esta peculiar atracción han sido mayúsculas, formándose grandes colas para acceder a ella.

Cabe destacar que esta figura, pieza histórica de la animación que muchos zaragozanos todavía recuerdan, fue recuperada por primera vez en 1986. Es, sin duda, un elemento antiguo y tradicional de animación que existía en Zaragoza y que fue conocido por ese nombre (Tragachicos) y por el de Tragantúa.

Las primeras referencias de esta simpática pieza se remontan al siglo XIX , cuando Félix Oroz presentó, junto con la remozada Comparsa de Gigantes y Cabezudos, una figura de extraña invención y grandes proporciones. Una especie de cabezudo descomunal: el Gargantúa. Este personaje se inspiraba lejanamente en el protagonista de Rabelais y los elementos festivos de procedencia italiana.

En 1892, salió a la calle otro Gargantúa procedente del taller de Dionisio Lasuén, que participaría en las Fiestas del Pilar de los dos años siguientes. En 1907 la Comisión de Festejos, ante el éxito obtenido años anteriores, encargó a José Galiay que reconstruyera la figura, que fue presentada en la entonces plaza de la Constitución (plaza de España), remolcada por la novedad de la época: un automóvil.

Esta pieza se conoció popularmente como Tragantúa y Tragachicos hasta su desaparición. Volvió a resurgir a finales de los sesenta como Tío Zambombo, un enorme baturro subido en una carroza que acompañaba a la cabalgata del Pregón y para quedar instalado en la Plaza del Pilar durante todas las Fiestas. Allí, los niños hacían cola para ser deglutidos: se introducían por la boca y se deslizaban por el tobogán interior hasta salir por detrás.

En las Fiestas del Pilar 2012, el Tragachicos de grandes dimensiones (5 m de alto) volvió a estar en Plaza España y en las Fiestas del Pilar para no perder una tradición tan mítica zaragozana. Un total de 16.000 niños disfrutaron de él y en 2013, un año después, volvió a ser una de las principales actividades infantiles.

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