Los niños llenan el mundo de Río y Juego entre restaurantes mágicos, laberintos y pintura

Espacio Río y Juego
photo_camera Estará abierto hasta el 15 de octubre

Algunos todavía llevaban la mochila del cole colgada y el bocadillo y el zumo a la mitad, aunque eso poco les importaba y es que cuando se trata del jugar a uno se le olvida hasta el hambre. Como locos, los muchos pequeños que llenaban este lunes por la tarde el espacio Río y Juego en el Frente Fluvial de la Expo de Zaragoza iban y venían, corrían y saltaban por las hasta 19 zonas diferentes del que es uno de los espacios más queridos (e incluso imitados en otras ciudades de España) de las Fiestas del Pilar. Apenas eran las 17.30 (hora de apertura) cuando un buen puñado de familias se dirigían al espacio, diseñado especialmente para niños de entre 0 y 12 años, dispuestas a pasar un buen rato, jugar y, de paso, aprender sobre sostenibilidad, pues todo lo que hay en Río y Juego son objetos y materiales a los que se les ha dado una segunda vida.

"¡Pero cuántas reviravueltas! ¡Esta, más que un camino, parece un sacacorchos! Bueno, supongo que esta curva me llevará a la colina". Con un pasaje de "Alicia a través del espejo" de Lewis Carroll, pequeños y mayores se enredaban en un laberinto de lo más divertido en el que había que ser algo avispado para encontrar rápidamente la salida. Este era uno de los primeros espacios que daban la bienvenida a Río y Juego junto a unos divertidos personajes que, subidos a una suerte de carroza hecha con tubos y demás cosas recicladas, no dudaban en mojar a los asistentes con unos pulverizadores.

Porque otra cosa no, pero calor hacía esta tarde en Río y Juego. Por eso, no era de extrañar que la zona del "Embarcadero" fuera una de las que más afluencia tenían. Allí los niños se han convertido en pescadores y se han lanzado a la tarea de intentar capturar unas cuantas botellas de plástico, como si de peces se tratase. En esa misma zona, también se podía disfrutar con grandes recipientes con agua con jabón y diferentes utensilios para crear pompas de jabón. Allí, además de sombra, existía la posibilidad de que salpicase un poco de agua y así refrescarse momentáneamente.

"¡Mira, papá, si es como nuestra lavadora de casa!", exclamaba una pequeña alucinando con "La cocina de las maravillas". Allí, mientras un grupo de amigos guisaban en los fogones suculentos platos, ficticios eso sí, otros ponían la lavadora al tiempo que esperaban a que se secase la colada tendida junto al sol. Lo hacían con vistas al río Ebro y, por eso, esa cocina era una maravilla. Y hablando de cocina, esta más abstracta, eso sí, otra de las zonas que estaba a rebosar era el gran arenero en el que los más pequeños llenaban cubos y recipientes y utilizaban todo tipo de elementos para hacer suculentos platos.

A juzgar por las largas filas, los más pequeños tenían muchas ganas de ponerse un mono y comenzar a pintar en la zona de "Qué pinto yo en esta casa". Allí, los lienzos eran las paredes y demás espacios de una casa ficticia que se llenaban de verdes, amarillos, rojos y azules con cada brochazo. Mientras, en el "Tocorretoco" los tubos, paelleras y extraños xilófonos se convertían en singulares instrumentos y en la zona de "Reconstrucciones", las latas, garrafas, bidones y envases servían como piezas de montaje y el contenedor amarillo servía como una suerte de montaña en la que han escalado pequeños aventureros.

El espacio Río y Juego abrió el domingo y en su apertura se dieron cita más de 39.000 personas. Estará abierto hasta el día 15 de octubre en horario de 11.30 a 14.00 y de 17.30 a 20.00, exceptuando el 10 y 11 de octubre que solo estará abierto en horario de tarde.