Esta es la nueva imagen de la mítica Cafetería Santiago de la Plaza del Pilar

Una llamativa fachada roja corona la entrada del "nuevo" Vuelve Santiago.
Una nueva estética en equilibrio entre lo vanguardista y lo vintage.
photo_camera Una nueva estética en equilibrio entre lo vanguardista y lo vintage.

Tras varias semanas cerrada por reformas, la mítica Cafetería Santiago ha regresado con una nueva imagen más moderna, pero conservando la esencia tradicional que la caracteriza. Situada en la Calle Alfonso, esquina con la Plaza del Pilar desde hace más de 50 años, este emblemático local ha cambiado su nombre por el de Vuelve Santiago sorprendiendo a sus clientes, un cambio acompañado de una llamativa fachada de color roja que corona la entrada.

Las modificaciones son notables no solo en el exterior del local, donde más de uno se para a admirar el color intenso, aunque la fachada sigue conservando el mismo letrero con su clásica tipografía setentera. Es precisamente este equilibrio entre lo vanguardista y lo vintage lo que han buscado con la nueva estética: “Para adaptarnos a los nuevos tiempos y homenajear a nuestros clientes”, ha expresado Luis Vaquer, del Grupo Vaquer, propietario de Cafetería Santiago.

Actualmente, existe una tendencia en modificar completamente locales antiguos hacia una imagen más uniforme, ha afirmado, algo que ellos han rechazado por conservar el alma de Santiago. Han mantenido la estructura del local con sus ventanas de mármol y acero inoxidable tan típicas de la década de los 70, además del gran mural de Galdeano que preside la pared del fondo del establecimiento, un elemento también propio de esa época.

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Una decoración en la que predomina el papel pintado, unas luces modernas italianas y nuevas sillas.

Con la nueva reforma llevada a cabo por Estudio Vanguardia, la cafetería ha incluido nuevos elementos con el objetivo de desprender una sensación “de calidez”, ha manifestado Luis Vaquer. Una decoración en la que predomina el papel pintado, unas luces modernas italianas y nuevas sillas, todo ello para establecer un “aire de confort”. Esta nueva decoración está inspirada en el lugar estratégico que ocupa el local, delante de la Basílica del Pilar, un sitio “de peregrinación” en el que se han basado para crear una armonía “eclesiástica, florentina y religiosa”, ha explicado el propietario.

NUEVOS SABORES

Como si de un efecto dominó se tratase, el cambio de la decoración ha venido de la mano de pequeñas modificaciones en la oferta gastronómica, al cargo del chef Rubén Martínez, que está siempre “en evolución continua”. Diez años atrás introdujeron la cultura del vermut con pinchos y croquetas, ahora han querido potenciar esas croquetas caseras con la “popular croqueta de borrajas”. Además, han incorporado la típica tapa zaragozana Guardia Civil y algunos vinagrillos. La presentación de las tapas también ha cambiado a una estética “más cuidada”, por ejemplo, la ensaladilla rusa la presentan en unos pequeños tarros. Su propietario ha manifestado su deseo de potenciar la creatividad en sus platos, y cada pocos meses irán ampliando la oferta de Vuelve Santiago.