El Rosario de Cristal ilumina las calles de Zaragoza y aviva la pasión de sus devotos

rosario de Cristal
photo_camera El Rosario de Cristal iluminado las calles de Zaragoza desde su salida en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús

Fervor y solemnidad. Esas son las dos palabras que mejor definen el Rosario de Cristal que cada 13 de octubre recorre las calles de Zaragoza avivando la pasión de todos los devotos que, o bien participan en su procesión, o bien se aglutinan a lo largo de su recorrido para no perder detalle. Y, el de este año, por supuesto, no ha sido para menos.

Apenas faltaban un par de minutos para que el reloj marcase las 19.00 horas cuando desde la organización se ha alertado a los primeros participantes de su salida. Con más de 250 faroles de luces LED y un total de 15 carrozas monumentales como el templo del Pilar o el barco de La Hispanidad, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús ha abierto sus puertas para que toda Zaragoza admire su riqueza. Frente a ella, todos los que se hacen partícipes de esta cita ultimaban detalles en sus trajes y, sin duda, en las velas y farolillos que portan.

Y es que aunque lleva saliendo desde 1890, no es raro como incluso horas antes grupos de personas se preparan en las aceras con banquetas y sillas para coger hueco en primera fila. Así, una tras otra, el Rosario de Cristal realiza su recorrido por las calles Santo Dominguito de Val, San Vicente de Paúl, Coso, Plaza España, Coso, Alfonso I, Plaza del Pilar, Don Jaime I, plaza de La Seo, Sepulcro, Plaza de San Bruno, Sepulcro, San Vicente de Paúl, San Lorenzo y San Jorge hasta Pedro Joaquín Soler.

Eso sí, aunque cada rincón de la ciudad es especial, uno de los momentos que más magia esconde es cuando la procesión entra en la plaza del Pilar. Allí enciende con su luz un manto de la Virgen del Pilar que todavía rebosa olor a flores frescas. Allí, con su paso, se produce un encuentro idílico entre dos de los actos más emotivos de las Fiestas del Pilar.