Desalojan a los vecinos de un edificio de San Pablo por riesgo de derrumbe

Se ha ordenado el desalojo inmediato que se mantendrá hasta que se acredite por el colegio profesional correspondiente.
photo_camera Se ha ordenado el desalojo inmediato que se mantendrá hasta que se acredite por el colegio profesional correspondiente.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha procedido a lo largo de este viernes al desalojo de los inquilinos de un edificio sito en la calle de San Pablo, número 21, ante el riesgo de hundimiento del inmueble. La urgencia deriva de las deficiencias apreciadas en los informes técnicos de Inspección Urbanística y ante “el incumplimiento voluntario y retirado” de los requerimientos para la revisión, reparación y refuerzo de la estructura.

La situación se remonta a febrero de este 2023, cuando los técnicos de Urbanismo emitieron el requerimiento a la propiedad del inmueble para “evaluar la eficacia y seguridad de los apuntalamientos ya existentes en el edificio”. Se solicitó también “llevar a cabo una detallada y exhaustiva revisión del estado de seguridad y conservación del forjado de techo de la planta baja y del resto del inmueble, procediendo a la reparación, refuerzo o sustitución en caso necesario”. También se urgía a la revisión de las instalaciones de agua y vertido de la edificación, así como de la cimentación, los muros de carga, la solera y el patio de luces.

A principios de este mes de noviembre, y dado el incumplimiento de la propiedad, tras la inspección urbanística se detectó el deterioro severo del inmueble con un “fallo en la estructura del forjado y del falso techo”, haciendo las “condiciones de habitabilidad más deficientes”, así como “un incremento y empeoramiento del riesgo de hundimiento”.

De este modo, se ha ordenado el desalojo inmediato y ordenado, que se mantendrá hasta que se acredite, mediante informe competente y visado por el colegio profesional correspondiente, que “se ha procedido a la correcta revisión y consolidación de la estructura”.

Se trata de un inmueble de cuatro viviendas donde los habitantes son inquilinos alquilados, si bien un piso no estaba habitado. Todos los residentes han procedido a su salida ordenada y sin incidencias.

Todos los casos han sido asistidos y serán seguidos por los servicios sociales municipales, como marcan los protocolos de actuación establecidos en estos casos. Solo una vivienda, cuya unidad familiar se compone de padre con dos menores a su cargo, ha requerido ayuda por parte de los Servicios Sociales municipales, a quienes se les ha ofrecido solución habitacional personalizada. No obstante, habrá un seguimiento particular constante de cada una de las tres situaciones.